En el presente trabajo, se indagará acerca de las funciones de los obispos dentro de la Iglesia, enfocándome en la de predicación del Evangelio y en su gobierno sobre los fieles. Para esto tomaré algunos documentos emergidos del Vaticano que contienen dicha información. Luego se hará un paralelismo entre dos funciones y los roles de profeta y sacerdote. Posteriormente se delineará el doble servicio que hacen: hacia su grey y hacia la Iglesia institucional. Por último, se escribirán algunas líneas en torno a su influencia sobre los fieles y sobre los religiosos.
Función de los obispos: gobernar y anunciar el evangelio: Corría el año de 1988 cuando en la Iglesia salió a la luz la constitución apostólica Pastor Bonus en la cual se menciona la función primordial que tiene el obispo dentro del Pueblo de Dios:
El Buen Pastor, el Señor Jesucristo (cfr. Jn 10, 11. 14), confió a los Obispos, sucesores de los Apóstoles […], la misión de hacer discípulos en todas las gentes y de predicar el Evangelio a toda criatura de tal modo que quedara constituida la Iglesia, Pueblo de Dios, de forma que la función de los Pastores de su Pueblo sea en realidad un servicio .
Años más tarde, en el 2001, a partir del Sínodo de la Obispos surgió el documento llamado Instrumentum Laboris en el cual se confirmaron las palabras de Pastor Bonus:
El Señor Jesús, al final de su permanencia entre nosotros, ha enviado a los apóstoles como sus testigos y mensajeros hasta los confines de la tierra y hasta el fin de los tiempos […]. Los obispos, en comunión con el Papa, están llamados hoy, a cumplir esta misión .
Pareciera, a partir de los dos documentos, que la función de los obispos consiste en la predicación del Evangelio. Sin embargo el documento Instrumentum Laboris despliega otras funciones más de los obispos:
[…] cada obispo, legítimamente consagrado en la Iglesia católica, participa de la plenitud del sacramento del orden. Como ministro del Señor y sucesor de los apóstoles, con la gracia del Paráclito, debe obrar para que toda la Iglesia crezca como familia del Padre, cuerpo de Cristo y templo del Espíritu, en la triple función que está llamado a desarrollar, o sea la de enseñar, la de santificar y la de gobernar .
Por lo tanto, el anuncio del evangelio y el gobierno constituyen dos de las funciones más importantes en el servicio episcopal. Éstas podríamos identificarlas a dos términos: profeta y sacerdote.
Obispo: ¿profeta?, ¿sacerdote?: Según Max Weber, el profeta es aquel portador de un carisma cuya misión anuncia una doctrina religiosa o un mandato divino .
Aquí no se hace referencia a que el profeta sea predicador de una doctrina antigua o de una propuesta novedosa; cualquiera de las dos opciones puede aplicársele sin embargo no constituyen lo decisivo de su función. Lo importante de su cometido es la vocación personal que experimenta. El profeta se siente llamado individualmente y poseedor de un don personal. Su misión consistirá en anunciar revelaciones fundamentadas en doctrina y mandamientos predominantemente con fines religiosos. Se considera un instrumento manifiesto de un ser divino, de aquí que anuncie lo que estima voluntad de dios, comenzando por practicarla él mismo. No anuncia buscando primordialmente una recompensa, sino que su anuncio es gratuito; ello constituye un elemento importante que lo distingue del sacerdote.
Consideremos profeta, por tanto, a aquel obispo que ha descubierto el llamado personal de anunciar la palabra de Dios. El obispo-profeta es aquel que se siente con la responsabilidad de predicar la voluntad divina a toda su grey; no le importan las consecuencias mientras que éste cumpliendo su misión. Su vida manifiesta gráficamente el cumplimiento del discurso que afanosamente proclama a los demás.
Por el contrario se llama “sacerdotes” a los funcionarios de una “empresa” permanente, organizada según reglas […] están al servicio activo de una asociación .
Los sacerdotes poseen un entendimiento particular y una creencia firmemente establecida. Se les ha certificado profesionalmente para ejercer su ministerio por medio de una disciplina racional y se les ha comunicado un sistema intelectual religioso-lógico. A los sacerdotes se les enseña una sabiduría ética religiosa definida, sistematizada, y a su vez, se les infunde una doctrina rígida la cual se atribuye el título de revelación. En base a todo lo anterior, el sacerdote reclama autoridad por estar al servicio de una tradición santa .
Retomando ello en función a los obispos, podemos constatar que el obispo-sacerdote es aquel que se siente legitimado por una institución a la cual sirve con afán. Su predicación está en función a una doctrina recibida durante el tiempo de su preparación, la cual ejerce tal cual sobre sus fieles; se cree poseedor de los bienes de salvación, los cuales distribuye por medio de su organización socializada de salvación. El obispo-sacerdote gobierna a sus fieles apoyándose firmemente en la institución que le ha encomendado su rol.
Los obispos: servidores de los fieles y de la institución: El concepto de gobernantes aplicado a los obispos no es nuevo en la Iglesia. Desde el Concilio Vaticano II, en el documento de Lumen Gentium ya se exhortaba a los obispos a esta función:
Los Obispos rigen como vicarios y legados de Cristo de las Iglesias particulares que se les han encomendado, con sus consejos, con sus exhortaciones, con sus ejemplos, pero también con su autoridad y con su potestad sagrada, que ejercitan únicamente para edificar su grey en la verdad y la santidad .
Sin embargo, no hay que olvidar que dicho poder lo realizan vinculados a una organización superior: la Iglesia. Sus funciones se realizan mirando hacia ambos lados: a los fieles y a la Iglesia institucional.
El obispo se ubica frente al mundo con una mirada contemplativa, ante la realidad de nuestro mundo, en lo concreto del propio ministerio y en comunión con la Iglesia universal y particular, a cuyo cuidado él está destinado .
Influencia de los obispos: Los obispos en México gozan de gran influencia sobre la gente debido a la división territorial que tiene la Iglesia en nuestro país:
La Iglesia mexicana está estructurada con base en dos órdenes: un nivel territorial que agrupa especialmente parroquias y diócesis que segmentan todo el país, de tal modo que no hay territorio que esté fuera de la influencia católica; un segundo nivel que organiza la autoridad eclesiástica en un sistema jerárquico .
Vista desde un ámbito espacial, la Iglesia se divide en parroquias y diócesis. Estas últimas representan una unidad de poder desde el cual los obispos emanan su influencia con consecuencias para la Iglesia católica y con impacto también para las instituciones con que se relacionan. Por lo que respecta a la organización institucional, la Iglesia mexicana se organiza en torno a la Conferencia del Episcopado Mexicano, también conocida como CEM.
Con respecto a las órdenes y congregaciones religiosas, sobre éstas también recae el impacto de las decisiones de los obispos. Históricamente, la vida religiosa representa un baluarte para la Iglesia mexicana, pues su influencia ha sido clave para el desarrollo de la religión católica desde sus orígenes. En últimas décadas se organizaron mediante un organismo llamado Conferencia de Institutos Religiosos de México. En dicha organización tienen una clara influencia de los jesuitas, los cuales poseen una formación orientada a la Teología de la Liberación. Debido a lo anterior, la CEM ha intervenido en repetidas ocasiones sobre ella.
Por otra parte, las órdenes y congregaciones religiosas están sujetas al mando de los obispos de las diócesis en que se encuentran establecidas. Dicha situación origina que las relaciones no sean del todo buenas con algunos episcopados, pues la postura profética de la vida religiosa llega a molestar a ciertos obispos.
La diócesis representa una debilidad y fortaleza para la misma Iglesia ya que permite, por un lado el manejo descentralizado del poder pero por otro tiende a ser conservadora. Por la amplitud del territorio mexicano es posible observar una diversidad de puntos de vista entre las diferentes diócesis, evidentemente se deriva de las orientaciones pastorales de cada uno de los obispos .
Conclusiones
Los obispos, debido a su nombramiento oficial, están llamados a anunciar el evangelio y a gobernar los espacios territoriales que se les han asignado directamente desde Roma. Sus funciones de anunciar el evangelio y gobernar una diócesis pueden ser equiparables a los roles de profeta y sacerdote.
Se considera profeta a aquel obispo que ha descubierto el llamado personal de anunciar la palabra de Dios, que se siente con la responsabilidad de predicar la voluntad divina. Por el contrario, el sacerdote es aquel que reclama autoridad por estar al servicio de una tradición santa, aquel que se siente legitimado por una institución a la cual sirve con afán.
La influencia de los obispos es decisiva dentro de su grey, teniendo manejo sobre los fieles practicantes, los sacerdotes y religiosos ubicados en sus diócesis. Por ello es importante investigar la religiosidad a la que apelan. Las religiosidades existentes las podemos clasificar en cuatro: tradicionalista, neoconservadora, modernizante y liberacionista. Es posible encontrar los diferentes tipos de religiosidades dentro de los obispos ubicados en México.
Una forma de congregarse los obispos, a pesar de sus diferencias, y con ello presentarse como un fuerte sólido es a través de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). Este organismo les da presencia representativa frente al gobierno y los medios de comunicación
Durante los meses de febrero y abril del presente año los obispos estuvieron haciendo declaraciones principalmente de denuncia ante la violencia que se registra en nuestro país. Los roles variaron entre ellos pues es posible ubicar profetas ante la realidad o sacerdotes defensores de la institución a la que pertenecen. Con respecto a la religiosidad fue posible descubrir que se mueven también en la diversidad pues las posiciones tradicionalistas, neoconservadora y modernizante estuvieron presentes en sus declaraciones. Es importante resaltar que ninguna de las declaraciones hechas durante de los meses marcados para este trabajo contenga una línea de religiosidad liberacionista.
Por último, entre los aspectos adicionales importantes están: el dominio e influencia de los obispos sobre los fieles ha disminuido debido al fenómeno de desinstitucionalización; los obispos se reconocen como una fuerza influyente en nuestro país y aprovechan su cargo para dialogar con los medios; las declaraciones hechas a la prensa presentan diferentes destinos, ya sea desde defender a sus fieles, tratar de influenciar sobre ellos, presentarse como una fuerza de poder dentro del país o proteger a la institución a la cual está ligados.
Bitácora de la asignatura de sociología de la religión del Instituto de Filosofía en Guadalajara
miércoles, 25 de mayo de 2011
Ensayo comparativo de Max Weber y Karl Marx.
Para comenzar diré que el leer los dos temas de corrido me ayudo a entender mejor la critica de Karl Marx a la religión, ya que lo veo como una respuesta a la concepción totalizante del trabajo en el protestantismo, llevándolo a considerarlo una gracia mayor que el dedicar un tiempo al descanso u oración, no muestra una valoración clara del bien común y la acumulación de riqueza es bien vista siempre y cuando eso no te lleve a la pereza o entrega a los placeres.
Partiré primeramente por criticar la relación que marca el autor entre el ascetismo y el espíritu capitalista, donde menciona algunas frases que nos servirán de punto de partida: el valor del tiempo es ilimitado, una hora desperdiciada equivale a una hora substraída a la labor destinada a la glorificación de Dios; el trabajo es el medio ascético más antiguo y acreditado; el que se fastidia al trabajar demuestra que carece del estado de gracia; lo más adecuado para cada quien es contar con una profesión estable; la opulencia es únicamente condenable cuando induce a la holganza corrupta y al placer sensual de la vida, y el afán de enriquecerse; entre otras.
Al analizar estas frases me queda la impresión que se promueve una enajenación en el trabajo, se reduce al hombre a una maquina de trabajo. Sino trabajas lo más posible, te permites descansos o un equilibrio en la vida, no sirves para nada y estas condenado. No veo que el autor presente argumentos donde se mencione un equilibrio en la forma de vida, lo veo muy centrado en el dinero, posición muy contraria a la posición católica, donde lo más importante es el amor al prójimo. Esta concepción te permite acumular toda la riqueza que gustes siempre y cuando tengas un porque hacerlo, por ejemplo yo quiero acumular mucha riqueza porque deseo que mi familia siempre viva cómodamente y nunca pase penurias, aunque para lograrlo nunca tenga que voltear a ver la necesidad del otro. Esta concepción en mi opinión lleva a una separación total de las clases y promueve el capitalismo, el bien común no queda especificado y no es un compromiso; con lo que la vivencia en sociedad es más complicada, ya que sólo piensas en ti, el otro no interpela, llevando al individualismo y legitimando la acumulación desproporcionada de la riqueza.
Partiendo de los puntos anteriores, en mí opinión la crítica de Marx a la religión me parece fundamentada y lo expresa muy bien en la frase siguiente: la miseria religiosa es por una parte la expresión de la miseria real y por otra la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, así como es el espíritu de una situación carente de espíritu. Es el opio del pueblo. Esto me parece muy cierto en el sentido que la religión como ente legitimador al promover la acumulación desproporcionada de la riqueza, por lógica permite la miseria desproporcionada, cayendo en esa dualidad que menciona. Desde este punto de vista es mejor que el hombre se libere de esa opresión y desarrolle su propia capacidad de pensar que es lo que más le conviene, ya que el oprimido por más que trabaje nunca podrá liberase del yugo del opresor, mientras su conciencia (religión) le dicte que es correcto el lugar donde esta y que su sufrimiento va acorde con lo que Dios quiere de él.
Yo veo la postura de Marx correcta como una respuesta a los postulados protestantes del capitalismo.
8º. Reporte:Las distintas formas clásicas de hacer Sociología: Weber
Sus tres ideas principales eran: el efecto de las ideas religiosas en las actividades económicas, la relación entre estratificación social e ideas religiosas, y las características singulares de la civilización occidental.
Su objetivo era encontrar razones que justificaran la diferencia entre el proceso de desarrollo de las culturas Occidental y Oriental. En el análisis de sus descubrimientos, Weber mantuvo que las ideas religiosas puritanas (y más ampliamente, cristianas) habían tenido un impacto importante en el desarrollo del sistema económico de Europa y los Estados Unidos, pero destacó que esas no eran las únicas causas del desarrollo. Entre otras causas que mencionó Weber encontramos el racionalismo en la búsqueda científica, mezclar observación con matemática, estudio sistemático y jurisprudencia, sistematización racional de la administración gubernamental, y empresa económica. Al final, el estudio de la sociología de la religión, de acuerdo con Weber, apenas exploraba una fase de la emancipación de la magia, ese "desencantamiento del mundo" que él atribuía como un aspecto distintivo importante de la cultura occidental.
Se planteaban en la clase por parte del docente unos ejemplos sobre las empresas alemanas el cómo operan y la manera en que están organizados y la finalidad que tienen, es decir que todas estas pretenden el aumentar la calidad.
Me llama la atención esta paradoja, porque en un momento y hasta hoy en día se que no es la manera más adecuada de poder decirlo pero el tomar a la iglesia como una empresa que nos lleve hacia arriba, en este sentido creo que sería bueno que se nos guiara a un proceso de racionalización para fortalecer las creencias pero en lagunas ocasiones esto para algunos no es tan conveniente porque el hacer esto se puede tomar como un arma de doble filo.
Pero para que este proceso se dé en nuestra sociedad mexicana está lejos que se dé en nuestros tiempos como tal (en Europa es posible pero aquí no) por la simple y sencilla respuesta de que Europa lleva cuatrocientos años más de civilización que el continente Americano lo cual indica un gran camino aun por recorrer. En un primer momento vemos la gran necesidad de la preparación de nuestra sociedad para poder llevar a cabo una racionalización de este tipo, la cual implica una educación etc. Que no se podrá dar al menos en estos años de nuestros tiempos.
Aquí entra un gran conflicto porque desgraciadamente la institucionalización del cristianismo en nuestro continente específicamente en la república mexicana, se torna como si verdaderamente solo fuera una empresa proveedora que solo se encarga de ir suministrando y administrando los bienes de salvación, es decir sacramentos.
7º .Reporte.
El Tabú es una de las formas de organización ritual más antiguas de las tribus oceánicas, el tabú, ha trascendido su primitivo significado religioso para pasar a formar parte de las convenciones y usos sociales modernos.
La palabra polinesia tabú encierra una compleja significación: es lo más sagrado e intocable por un lado y lo prohibido e impuro por el otro. Simboliza el carácter maligno de lo sagrado, considerando desde una perspectiva mágico -religiosa, y se fundamenta en el temor reverencial a una fuerza sobrenatural que impone terribles castigos al infractor. El tabú puede referirse no solo a aquellas personas o grupos que por su fuerza mágica o mana son sagrados - el jefe, el hechicero de la tribu -, sino también a los objetos, ceremonias y lugares de culto que, por guardar una estrecha relación con aquellos constituyen así mismo un tabú. De igual forma, lo desconocido o impuro es objeto de tabu, por el peligro que por su contacto puede encerrar. Así, por ejemplo, algunas tribus de Borneo prohíben a una mujer embarazada tocar el cuerpo de una gallina descabezada, y entre los indios Tupí de Brasil ciertas ceremonias realizadas por el hechicero de la tribu, no pueden ser observadas por mujeres. El contacto de estos pueblos primitivos con sociedades más civilizadas fue diluyendo el sentido religioso de muchos tabúes que, sin embargo, adquirieron una significación supersticiosa, fundada en un temor ilógico ante el objeto designado por los mismos. Así, en el léxico de todas las sociedades, ya sean primitivas o desarrolladas, existen abundantes tabúes lingüísticos con los que se pretende enmascarar o atenuar el significado de las palabras que inspiran temor, respeto o rechazo. Tal es el caso de las numerosas denominaciones eufemísticas que reciben términos sexuales, ciertas enfermedades graves como el cáncer, el diablo, Dios y la muerte, o determinados animales a los que se considera malignos o se les atribuye poderes mágicos.
El mismo fenómeno del tabú y sus connotaciones religiosas y sociales contribuyeron uno de los principales temas de estudio no solo de la etnología y la antropología, sino de la sociología y la Psicología. Para la antropología, el tabú se relaciona con objetos y acciones que poseen un significado esencial dentro de una jerarquía social determinada. De ahí la importancia que tienen los jefes y los objetos religiosos o a las prohibiciones impuestas sobre animales totémicos que en sí no poseen mayor relevancia que la de ser parte integrantes de la estructura simbólica de la sociedad. Desde el punto de vista psicológico fueron de gran importancia los estudios realizados por el Profr. Sigmund Freud, quien en Tótem y Tabú en 1913 estudió y concluyó sobre las tensiones y conflictos de tipo neurótico que el tabú, producto de actitudes sociales ambiguas, podía provocar en el individuo y utilizó el término en relación con las prohibiciones sexuales, en especial con el incesto.
Es algo que está prohibido y que no se puede tocar, me planteaba esta pregunta cuando nos preguntábamos, si el creer en un tabú o en laguna otra cosa por el estilo trae por consecuencia, el creer en ello y por supuesto un movimiento social lo cual pasa a convertirse en un ritual y por consiguiente en alguna especie de religión.
Es verdad que cuando creemos en algo se convierte en algo intocable, porque esto pasa a formar parte de mi identidad personal y es muy difícil de poder quitarlo, porque al intentar hacer esto estaría quitando algo muy importante de mi persona la creencia.
Es completamente necesario desde mi perspectiva y lo visto el tener que creer en algo, porque es cierto que esto se convierte como en una especie de esperanza y es un elemento que para todo creyente independiente mente de lo que se crea da sentido a nuestra vida, y de esta manera se puede anhelar a un bien cual, no se sabe con certeza pero algo se busca, si no por lo menos se nos da la oportunidad de poder conocer la experiencia de lo que es creer en algo.
Todo acto que realizamos se va convirtiendo en un rito, es decir en algo que se realiza porque o es costumbre o solo se podría tornar a que es una especie de manía que adquirí en mi relación como sujeto en relación con los demás.
La palabra polinesia tabú encierra una compleja significación: es lo más sagrado e intocable por un lado y lo prohibido e impuro por el otro. Simboliza el carácter maligno de lo sagrado, considerando desde una perspectiva mágico -religiosa, y se fundamenta en el temor reverencial a una fuerza sobrenatural que impone terribles castigos al infractor. El tabú puede referirse no solo a aquellas personas o grupos que por su fuerza mágica o mana son sagrados - el jefe, el hechicero de la tribu -, sino también a los objetos, ceremonias y lugares de culto que, por guardar una estrecha relación con aquellos constituyen así mismo un tabú. De igual forma, lo desconocido o impuro es objeto de tabu, por el peligro que por su contacto puede encerrar. Así, por ejemplo, algunas tribus de Borneo prohíben a una mujer embarazada tocar el cuerpo de una gallina descabezada, y entre los indios Tupí de Brasil ciertas ceremonias realizadas por el hechicero de la tribu, no pueden ser observadas por mujeres. El contacto de estos pueblos primitivos con sociedades más civilizadas fue diluyendo el sentido religioso de muchos tabúes que, sin embargo, adquirieron una significación supersticiosa, fundada en un temor ilógico ante el objeto designado por los mismos. Así, en el léxico de todas las sociedades, ya sean primitivas o desarrolladas, existen abundantes tabúes lingüísticos con los que se pretende enmascarar o atenuar el significado de las palabras que inspiran temor, respeto o rechazo. Tal es el caso de las numerosas denominaciones eufemísticas que reciben términos sexuales, ciertas enfermedades graves como el cáncer, el diablo, Dios y la muerte, o determinados animales a los que se considera malignos o se les atribuye poderes mágicos.
El mismo fenómeno del tabú y sus connotaciones religiosas y sociales contribuyeron uno de los principales temas de estudio no solo de la etnología y la antropología, sino de la sociología y la Psicología. Para la antropología, el tabú se relaciona con objetos y acciones que poseen un significado esencial dentro de una jerarquía social determinada. De ahí la importancia que tienen los jefes y los objetos religiosos o a las prohibiciones impuestas sobre animales totémicos que en sí no poseen mayor relevancia que la de ser parte integrantes de la estructura simbólica de la sociedad. Desde el punto de vista psicológico fueron de gran importancia los estudios realizados por el Profr. Sigmund Freud, quien en Tótem y Tabú en 1913 estudió y concluyó sobre las tensiones y conflictos de tipo neurótico que el tabú, producto de actitudes sociales ambiguas, podía provocar en el individuo y utilizó el término en relación con las prohibiciones sexuales, en especial con el incesto.
Es algo que está prohibido y que no se puede tocar, me planteaba esta pregunta cuando nos preguntábamos, si el creer en un tabú o en laguna otra cosa por el estilo trae por consecuencia, el creer en ello y por supuesto un movimiento social lo cual pasa a convertirse en un ritual y por consiguiente en alguna especie de religión.
Es verdad que cuando creemos en algo se convierte en algo intocable, porque esto pasa a formar parte de mi identidad personal y es muy difícil de poder quitarlo, porque al intentar hacer esto estaría quitando algo muy importante de mi persona la creencia.
Es completamente necesario desde mi perspectiva y lo visto el tener que creer en algo, porque es cierto que esto se convierte como en una especie de esperanza y es un elemento que para todo creyente independiente mente de lo que se crea da sentido a nuestra vida, y de esta manera se puede anhelar a un bien cual, no se sabe con certeza pero algo se busca, si no por lo menos se nos da la oportunidad de poder conocer la experiencia de lo que es creer en algo.
Todo acto que realizamos se va convirtiendo en un rito, es decir en algo que se realiza porque o es costumbre o solo se podría tornar a que es una especie de manía que adquirí en mi relación como sujeto en relación con los demás.
6º Reporte: Marxismo y religión: Antonio Gramsci.
Algunos antropólogos han resaltado la necesaria unicidad que poseen todas las religiones. En especial, se reconoce la unidad y la fuerte cohesión disciplinaria como características de la Iglesia católica. Sin embargo, la misma complejidad de dicha institución le permite aceptar en su seno diversidad de vivencias de la misma fe compartida. Desde los tiempos de Constantino --cuando el cristianismo devino religión de Estado--, surgieron los "eremitas", cristianos conscientes quienes con grupos de discípulos, se separaron de las masas y huyeron al desierto para vivir comunitariamente su fe con todas sus consecuencias. Desde entonces ha continuado esta tendencia, de modo que junto al cristianismo ambiental mayoritario, portador de la "gran tradición", se da reiteradamente la separación de algunos grupos de selectos.
La diversidad de catolicismos es un hecho incontrastable; aunque a la jerarquía no le agrade hablar de pluralismo a su interior y no cese de proclamar la unidad interna. Sin embargo, reconoce, al menos, la realidad de una "piedad" o "religiosidad popular", no coincidente en todo con el cristianismo oficial. De modo que a su pesar, los mismos obispos fueron clasificados por sus respectivas "tendencias eclesiástico-políticas", o por sus "visiones religiosas" reflejadas en sus discursos.
Para Antonio Gramsci, la religión no sería un conjunto ideológico homogéneo, sino que estaría dividida en sub-religiones en el seno de la misma Iglesia:
Cualquier religión (y especialmente la católica, precisamente por sus esfuerzos por seguir siendo unitaria "superficialmente", para no estallar en iglesias nacionales y en estratificaciones sociales), es en realidad una multiplicidad de religiones distintas y a menudo contradictorias: hay un catolicismo de campesinos, un catolicismo de pequeños burgueses y de obreros de las ciudades, un catolicismo de mujeres y un catolicismo de intelectuales, a su vez...
Su actitud ante la religión católica era bastante distinta del radicalismo que hoy se muestra más en boga.
Respecto a esta lectura. Y al mismo tiempo leer la interpretación que da Gramsci al marxismo, desde una perspectiva religiosa vivida dentro del siglo XX, me hace pensar sobre el cómo se ha llevado la religión durante este siglo para que la interpretación que ofrece el autor refleje de una manera atinada en ciertos aspectos la situación del catolicismo hoy.
Reporte de Lectura 6: Marxismo y religión: Antonio Gramsci.
Algunos antropólogos han resaltado la necesaria unicidad que poseen todas las religiones. En especial, se reconoce la unidad y la fuerte cohesión disciplinaria como características de la Iglesia católica. Sin embargo, la misma complejidad de dicha institución le permite aceptar en su seno diversidad de vivencias de la misma fe compartida. Desde los tiempos de Constantino --cuando el cristianismo devino religión de Estado--, surgieron los "eremitas", cristianos conscientes quienes con grupos de discípulos, se separaron de las masas y huyeron al desierto para vivir comunitariamente su fe con todas sus consecuencias. Desde entonces ha continuado esta tendencia, de modo que junto al cristianismo ambiental mayoritario, portador de la "gran tradición", se da reiteradamente la separación de algunos grupos de selectos.
La diversidad de catolicismos es un hecho incontrastable; aunque a la jerarquía no le agrade hablar de pluralismo a su interior y no cese de proclamar la unidad interna. Sin embargo, reconoce, al menos, la realidad de una "piedad" o "religiosidad popular", no coincidente en todo con el cristianismo oficial. De modo que a su pesar, los mismos obispos fueron clasificados por sus respectivas "tendencias eclesiástico-políticas", o por sus "visiones religiosas" reflejadas en sus discursos.
Para Antonio Gramsci, la religión no sería un conjunto ideológico homogéneo, sino que estaría dividida en sub-religiones en el seno de la misma Iglesia:
Cualquier religión (y especialmente la católica, precisamente por sus esfuerzos por seguir siendo unitaria "superficialmente", para no estallar en iglesias nacionales y en estratificaciones sociales), es en realidad una multiplicidad de religiones distintas y a menudo contradictorias: hay un catolicismo de campesinos, un catolicismo de pequeños burgueses y de obreros de las ciudades, un catolicismo de mujeres y un catolicismo de intelectuales, a su vez...
Su actitud ante la religión católica era bastante distinta del radicalismo que hoy se muestra más en boga.
Respecto a esta lectura. Y al mismo tiempo leer la interpretación que da Gramsci al marxismo, desde una perspectiva religiosa vivida dentro del siglo XX, me hace pensar sobre el cómo se ha llevado la religión durante este siglo para que la interpretación que ofrece el autor refleje de una manera atinada en ciertos aspectos la situación del catolicismo hoy.
La diversidad de catolicismos es un hecho incontrastable; aunque a la jerarquía no le agrade hablar de pluralismo a su interior y no cese de proclamar la unidad interna. Sin embargo, reconoce, al menos, la realidad de una "piedad" o "religiosidad popular", no coincidente en todo con el cristianismo oficial. De modo que a su pesar, los mismos obispos fueron clasificados por sus respectivas "tendencias eclesiástico-políticas", o por sus "visiones religiosas" reflejadas en sus discursos.
Para Antonio Gramsci, la religión no sería un conjunto ideológico homogéneo, sino que estaría dividida en sub-religiones en el seno de la misma Iglesia:
Cualquier religión (y especialmente la católica, precisamente por sus esfuerzos por seguir siendo unitaria "superficialmente", para no estallar en iglesias nacionales y en estratificaciones sociales), es en realidad una multiplicidad de religiones distintas y a menudo contradictorias: hay un catolicismo de campesinos, un catolicismo de pequeños burgueses y de obreros de las ciudades, un catolicismo de mujeres y un catolicismo de intelectuales, a su vez...
Su actitud ante la religión católica era bastante distinta del radicalismo que hoy se muestra más en boga.
Respecto a esta lectura. Y al mismo tiempo leer la interpretación que da Gramsci al marxismo, desde una perspectiva religiosa vivida dentro del siglo XX, me hace pensar sobre el cómo se ha llevado la religión durante este siglo para que la interpretación que ofrece el autor refleje de una manera atinada en ciertos aspectos la situación del catolicismo hoy.
5º Reporte.
Conviene poner en claro y darse una idea del personaje, que en este reporte hablaremos, como un ídolo al que algunos fieles adoran. Jesús Malverde o bien San Malverde es un personaje del folclore endemico del Estado mexicano de Sinaloa que habría sido salteador de caminos y es venerado como santo por muchos, aunque su existencia real está discutida. La Iglesia Católica no le reconoce estatus oficial de santo, porque afirma que no tiene datos concretos sobre tener una vida virtuosa, ni los milagros que habría realizado, pero su culto se ha extendido por todo Sinaloa y fuera de él. Se le han levantado varias capillas: la primera de ellas se construyó en Culiacán; también las hay en Tijuana, Badiraguato , Chihuahua,en la carretera que lleva a la ciudad de Aldama Chihuahua, Colombia y Los Ángeles
Gesta o luchas fue una frase con la que se inicio la sesión, la cual me dejo por un buen rato pensando, y esto tras mencionar a Malverde (conocido como el santo de los narcos cuyo ente se dice que ni siquiera existió pero existe una veneración hacia él), de parte de los narcotraficantes a quienes les fue bien a una movida o entrega etc.
Bueno lo importante no son los milagritos que le fueron adjudicados lo que nos interesa es que este de alguna manera ha gestado un movimiento, un movimiento en cuanto a creencias y sobre todo y lo que nos interesa un movimiento de personas creyentes. La cuestión era como es que si creen en alguien que ni, se tiene rastro alguno de que haya existido en alguna época etc...
¿Cuál ha sido la gesta de movimiento y luchas que ha traído Jesucristo?, ha sido demasiado el movimiento y las gestas que este ha realizado sobre todo porque estamos hablando de 2000 años de diferencia no los intento comparar solo el hecho del movimiento social que están gestan.
La verdadera importancia como lo acabo de mencionar es que, estos generan este movimiento social de gran importancia porque deja ver lo que estas imágenes pueden crear y significar para una persona, independientemente de que este les haya o no realizado un milagrito como se acostumbra en nuestra cultura.
Gesta o luchas fue una frase con la que se inicio la sesión, la cual me dejo por un buen rato pensando, y esto tras mencionar a Malverde (conocido como el santo de los narcos cuyo ente se dice que ni siquiera existió pero existe una veneración hacia él), de parte de los narcotraficantes a quienes les fue bien a una movida o entrega etc.
Bueno lo importante no son los milagritos que le fueron adjudicados lo que nos interesa es que este de alguna manera ha gestado un movimiento, un movimiento en cuanto a creencias y sobre todo y lo que nos interesa un movimiento de personas creyentes. La cuestión era como es que si creen en alguien que ni, se tiene rastro alguno de que haya existido en alguna época etc...
¿Cuál ha sido la gesta de movimiento y luchas que ha traído Jesucristo?, ha sido demasiado el movimiento y las gestas que este ha realizado sobre todo porque estamos hablando de 2000 años de diferencia no los intento comparar solo el hecho del movimiento social que están gestan.
La verdadera importancia como lo acabo de mencionar es que, estos generan este movimiento social de gran importancia porque deja ver lo que estas imágenes pueden crear y significar para una persona, independientemente de que este les haya o no realizado un milagrito como se acostumbra en nuestra cultura.
4º. Reporte.
Me parece conveniente definir dicho concepto, para poder entender un poco más y ampliar el panorama. Bien la religión es un sistema de la actividad humana compuesto por creencias y prácticas acerca de lo considerado como divino o sagrado, de tipo existencial, moral y espiritual. Se habla de «religiones» para hacer referencia a formas específicas de manifestación del fenómeno religioso, compartidas por los diferentes grupos humanos. Hay religiones que están organizadas de formas más o menos rígidas, mientras que otras carecen de estructura formal y están integradas en las tradiciones culturales de la sociedad o etnia en la que se practican. El término hace referencia tanto a las creencias y prácticas personales como a ritos y enseñanzas colectivas.
La religión se nos plantea como la relación con algo divino y con lo supra – humano, es decir que podemos creer en cualquier cosa pero para que esta alcance un nivel de divinidad, tendrá que contar con una serie de elementos. Tendrá que llenarme de conformidad y seguridad en que lo que creo realmente está presente, en lo que me estoy encomendando de alguna manera. Porque esta es una forma de compromiso con mi persona. Que en lo que creo deberá de tener un verdadero fundamento.
La Divinidad está presente en el hombre como conciencia que es una chispa de la conciencia cósmica. La conciencia trasciende los cinco sentidos.
Hago esta referencia creo que no es la más acertada ni la más indicada pero lo que intento demostrar es que independientemente de lo que creas y en quien creas puedes tener una experiencia de divinidad porque la divinidad esta finalmente en la interiorización y la reflexión que cada ente pensante y entregado puede llegar a realizar.
Y no solamente esto influye hoy en día está de moda creer en determinadas cosas, según tu clase social, ejemplo los horóscopos, en la cual se cree hoy en día sobre todo por la clase alta los cuáles se sienten queridos por los astros, pero no se dan cuenta de que están pisoteando a los de abajo por eso tienen lo que tienen, hasta suena tonto en alguna medida. Pero finalmente cada quien cree en lo que quiere, y como quiere al final de todo, esto se termina reduciendo en una experiencia personal.
La religión se nos plantea como la relación con algo divino y con lo supra – humano, es decir que podemos creer en cualquier cosa pero para que esta alcance un nivel de divinidad, tendrá que contar con una serie de elementos. Tendrá que llenarme de conformidad y seguridad en que lo que creo realmente está presente, en lo que me estoy encomendando de alguna manera. Porque esta es una forma de compromiso con mi persona. Que en lo que creo deberá de tener un verdadero fundamento.
La Divinidad está presente en el hombre como conciencia que es una chispa de la conciencia cósmica. La conciencia trasciende los cinco sentidos.
Hago esta referencia creo que no es la más acertada ni la más indicada pero lo que intento demostrar es que independientemente de lo que creas y en quien creas puedes tener una experiencia de divinidad porque la divinidad esta finalmente en la interiorización y la reflexión que cada ente pensante y entregado puede llegar a realizar.
Y no solamente esto influye hoy en día está de moda creer en determinadas cosas, según tu clase social, ejemplo los horóscopos, en la cual se cree hoy en día sobre todo por la clase alta los cuáles se sienten queridos por los astros, pero no se dan cuenta de que están pisoteando a los de abajo por eso tienen lo que tienen, hasta suena tonto en alguna medida. Pero finalmente cada quien cree en lo que quiere, y como quiere al final de todo, esto se termina reduciendo en una experiencia personal.
3° ENSAYO
Vivencia de la Semana Santa.
Para comenzar mi observación daré algunos datos de la comunidad involucrada:
Para comenzar mi observación daré algunos datos de la comunidad involucrada:
Comunidad de Yuxia , municipio de Chalcatongo de Hidalgo, Oaxaca; se habla en lengua mixteca y español, los adultos y ancianos se comunican en mixteco, los jóvenes en su mayoría se avergüenzan de su lengua nativa y toda su comunicación es en español. Tiene alrededor de 50 casas, cálculo que la mitad están deshabitadas. Es cabecera de comunidad, por lo que cuenta con escuela preescolar, primaria y telesecundaria, cuenta con un albergue para los estudiantes de otras comunidades; tiene centro de salud; hay tres tiendas y dos papelerías; una cabina telefónica; un equipo de sonido para dar avisos y convocar a la comunidad, cárcel, agencia y servicio de internet en la escuela. La gente se dedica a la agricultura y hacer trabajo manual como mecapales, tenates, chicotes o canastas, los cuales salen a vender los jueves, que es el día de mercado en la comunidad de Chalcatongo. El mismo jueves aprovechan para realizar sus compras. El transporte para salir de la comunidad es en un camión de carga grande, el cual sólo sale ese día.
Dentro de la comunidad hay personas de creencia protestante, no cuentan con templo, pero se reúnen en una casa; calculamos que alrededor de la mitad del pueblo pertenece a un credo protestante. Cabe aclarar que el agente es protestante, pero por cumplir con la tradición del pueblo asistió a los actos principales de la semana santa, así sucedió con muchas personas más.
El que nos recibió fue el catequista, quien es el encargado de la formación y organización de la vida espiritual de la comunión, así como ser el contacto directo con el párroco; después nos llevo a presentar con el agente, que es el encargado del orden, administrar la comunidad y la cárcel; posteriormente nos presento con el fiscal (encargado de tocar las campanas en los horarios establecidos en el templo, arreglar la capilla, entre otras) y el sacristán (apoya a fiscal, preparar imágenes religiosas para los diferentes momentos litúrgicos, organizar los eventos religiosos, así como apoyar al sacerdote cuando hay Eucaristía). Es importante mencionar que su forma de administrarse es en base a “usos y costumbres”, por lo que todos estos puestos son designados por el pueblo mediante una asamblea, no importa si la persona se encuentra en la comunidad o esta fuera, por ejemplo: el actual agente estaba en los Estados Unidos y se tuvo que regresar para cumplir su obligación, sino tenía que pagar una multa de $70,000.00, cabe aclarar que en caso de ser nombrado y no puede uno cumplir, tiene el mismo que buscar a otra persona que se haga responsable, pudiendo ser un familiar o la esposa.
Para los actos religiosos el catequista los exhorto a asistir, porque sino quedarían mal como comunidad ante el párroco. Las celebraciones estuvieron concurridas, cabe aclarar que todo se hizo bajo sus propias costumbres, nosotros solo fuimos acompañantes. Los jóvenes participaban atentamente; los adultos hombres algunos llegaron borrachos, pero la mayoría asistía con devoción; las mujeres participaban activamente. La asistencia estuvo aproximadamente como sigue: domingo de ramos 50 personas, lunes en la charla de formación 4 personas, mas el catequista y fiscal, quienes fueron fieles en todos los eventos; jueves 10 personas, viernes 50 personas, incluyendo al agente que es de credo protestante; sábado 50 personas. Hubo tres varones adultos que querían comulgar borrachos, cosa que no se les permitió y al otro día llegaron en juicio. Pude observar que le tienen más devoción a las imágenes que a la eucaristía; su capilla esta llena de imágenes de santos; las personas del pueblo se sienten indignos de tocar las imágenes, sólo pueden tocarlas el catequista, sacristán o fiscal. La mayoría esta casado por la iglesia, el catequista le da mucha importancia y ha promovido el sacramento. Las mujeres en el templo se sientan de un lado y los hombres del otro. Les tienen mucho respeto a los sacerdotes o agentes religiosos, al grado que les besan la mano. Para ellos la bendición con agua bendita es básica, hacen fila para recibirla personalmente.
Opinión personal:
Para mi ha sido difícil distinguir que tan secularizada estaba la comunidad, ya que la laicidad ahí es nula, todo esta junto (religión y gobierno) por lo que la gente esta obligada a asistir a las actividades, así como apoyar en lo que sea necesario para el bien de la comunidad. A primera vista parece una comunidad poco secularizada y que se cumple muy bien, tú artículo sobre la creencia religiosa en Oaxaca; pero por otro lado no se que tan real sea lo que se ve a simple vista, porque la gente participa obligada y si faltan a lo que la comunidad indica se mete en problemas, su libertad individual esta condicionada por la comunal.
Yo creo que para dar una opinión valida tendría que comprender primero sus costumbres; ya que hasta la forma de hacer los ritos del vía crucis y vigilia son muy diferentes a los nuestros, al grado que en el vía crucis va por delante un Cristo muerto con los ojos vendados, seguido por el Cristo que va cargando la cruz y al final la virgen con los ojos vendados.
Yo trate de poner en esta observación los puntos que creo que ayudarían en una visión como la nuestra a entender la secularización y con lo que llegamos a la conclusión inicial, pero no se me hacen suficientes para llegar a una deliberación.
3º Reporte. Sociología de la religión.
Parece ser que el hombre es un ser religioso, desde el inicio de su vida, busca e intenta proyectar un ser supremo que le dé la esperanza de sobrevivir en este mundo. La iglesia en este caso es una institución que el mismo hombre ha inventado, en él se mueven valores, normas, leyes etc.
Por lo que, me pareció interesante, respecto la sesión pasada, interesante en el sentido de cómo es que se retoma de una u otra forma la jerarquización que existe dentro de la iglesia católica.
Es importante el poder conocer y reconocer cuáles son realmente las estructuraciones que están dentro de nuestra alma madre la iglesia católica, porque nos es difícil el poder aceptar que la institucionalización que se está gestando dentro de la misma no es la más indicada pero tampoco la más herrada forma de institucionalización.
Muchas veces no es que realmente no lo aceptemos, simplemente es tan normal para nosotros vivir dentro de esta forma de institucionalización que nos parece bueno porque en él nos hemos desarrollado, durante un tiempo considerable. Lo cual ya nos trajo como consecuencia una adaptación completa a esta.
Realmente no es que la se critique la forma de institucionalización que se tiene dentro de esta jerarquía, lo que pasa es que, se emplea de diferentes maneras por los dirigentes y muchas veces no es la manera más adecuada por que se utiliza como medio para un beneficio propio.
Una vez que se cae en esta pendiente de usar todo para beneficios propios la misión o el objetivo como le queramos llamar no da un buen resultado, porque no hay un fin común lo cual según la doctrina social cristiana deberá de estar como fundamento para el buen funcionamiento y lineamiento de esta institucionalización o jerarquía.
Por lo que, me pareció interesante, respecto la sesión pasada, interesante en el sentido de cómo es que se retoma de una u otra forma la jerarquización que existe dentro de la iglesia católica.
Es importante el poder conocer y reconocer cuáles son realmente las estructuraciones que están dentro de nuestra alma madre la iglesia católica, porque nos es difícil el poder aceptar que la institucionalización que se está gestando dentro de la misma no es la más indicada pero tampoco la más herrada forma de institucionalización.
Muchas veces no es que realmente no lo aceptemos, simplemente es tan normal para nosotros vivir dentro de esta forma de institucionalización que nos parece bueno porque en él nos hemos desarrollado, durante un tiempo considerable. Lo cual ya nos trajo como consecuencia una adaptación completa a esta.
Realmente no es que la se critique la forma de institucionalización que se tiene dentro de esta jerarquía, lo que pasa es que, se emplea de diferentes maneras por los dirigentes y muchas veces no es la manera más adecuada por que se utiliza como medio para un beneficio propio.
Una vez que se cae en esta pendiente de usar todo para beneficios propios la misión o el objetivo como le queramos llamar no da un buen resultado, porque no hay un fin común lo cual según la doctrina social cristiana deberá de estar como fundamento para el buen funcionamiento y lineamiento de esta institucionalización o jerarquía.
2 ° ENSAYO.
COMPRA – VENTA DE BIENES DE SALVACIÓN, OBSERVACION EN PLAZA ANDARES.
Para comenzar es importante mencionar que uno de los rasgos que caracteriza al mundo contemporáneo es la relevancia que ha cobrado el mercado, que se ha convertido en un consumismo masivo, como un sistema social autónomo que impregna de su lógica a otros sistemas sociales, como la religión. En este sentido, se le atribuye al mercado un estatus condicionador del sentido de la vida atribuido tradicionalmente a la religión. [1]
Como se puede observar, Plaza Andares se ha convertido en un centro comercial donde se encuentra, en su gran mayoría, ropa, calzado y souvenirs donde, además se encuentran objetos para la buena suerte, para alinear los puntos cardinales, imágenes de la virgencita please, esto nos lleva a afirmar que lo religioso es una dimensión transversal del fenómeno humano que atraviesa de manera activa o latente todo el espesor de al realidad social.
Por otra parte, las industrias culturales ponen en circulación estos símbolos religiosos, servicios terapéuticos, soluciones mágicas, lo cual en Plaza Andares, solo se venden piedras, imágenes de figuras religiosas, especialmente de origen asiático.
Haciendo preguntas a los vendedores, muchas veces ellos no tienen una idea de que sentido se le aplica a tales objetos, pero dan la respuesta de que “la gente los compra para esto…”
Se encuentran, además puestos con cosas decorativas, -según el que vende-, para armonizar el ambiente, esto es, en la línea del Feng-Shui.[2]
Cabe mencionar que Plaza Andares es un centro de alto nivel economico-social, por ende los precios, desde una pequeña cruz hasta una imagen de Buda, que sirven de adorno o para la plenitud del nirvana, etc.
Una vendedora, de velas para armonizar, nos ha explicado todo el ritual que se tiene que hacer para obtener lo que se desea, con decir que hasta contaba con la presencia del( se pude decir, del jefe o cabeza) que dirige tales rituales!, en este punto es lo que menciona Gutiérrez Z., se está dando una sacralización de lo secular, es decir, lo religioso ya nos es exclusivo de las iglesias o religiones institucionalizadas, sino que se encuentra disperso en múltiples experiencias individuales.
Por otro lado las religiones se han ido mercantilizando, y podemos verlo en esta plaza, ya que los objetos que se encuentran, la mayoría tienen que ver con algún tipo de religión o cultura, es decir, la religión se vuelve cada vez más con una cuestión de consumo de bienes culturales, a lo que Cristina quiere dar a entender que todos los símbolos religiosos han llegado al punto de tener un valor, primero, subjetivo y otro a nivel monetario-institución , aunado a esto, -dice- los rituales religiosos se transforman en espectáculo para turistas espectadores, esto se explica mediante, las peregrinaciones, las visitas a santuarios o basílicas, lo que nos lleva a preguntarse, ¿soy verdadero creyente o un turista?
Es importante decir que en toda practica de piedad, desde comprar una virgencita please hasta un polvo para espantar los malos espíritus en el mercado San Juan de Dios tiene un precio, que finalmente es el precio y el dinero los que de alguna manera mueve las instituciones que nos venden la salvación junto a los viáticos que pueden ayudar al tener un contacto más profundo con la divinidad, con el espíritu, con la energía, con los astros.
De esta manera el hombre siempre busca algo que le de crédito para una vida buena y llena de gracias. En esta búsqueda es donde entran estos diversos elementos que ya se han mencionado, con esto se busca estar atado a algo trascendental, algo que el ser humano es incapaz de alcanzar por sí mismo.
Bibliografía: Cristina Gutiérrez Zúñiga y Renee de la Torre , La lógica del mercado y la Lógica de la creencia en la creación de mercancías simbólicas, Descatos, 2005.
Textos de Houtart...
No cabe duda que haya intelectuales en las instituciones religiosas, un ejemplo de ella es mi religión, como el que ha fallecido, Samuel Ruiz, él dio nuevos panoramas, desajustando a la institución. Cierto, como dice Houtart, son considerados peligrosos, como lo fue Ruiz en su tiempo por el Vaticano. Muchos intelectuales, como este, han logrado que los institutos religiosos salgan nuevamente al encuentro del hombre, en vez de quedarse en los templos esperando que lleguen. No obstante no olvidemos que así como hay lideres para apoyar a las causas de un buen cristiano, los también los que no aportan nada de nada y más por el contrario no permiten avanzar los que sí tienen propuestas para mejorar la institución, así puedo concluir que silene haber ladres peligrosos como Samuel que impulsan un mejoramiento y lideres peligrosos como Sandoval que en vez de propiciar una mejoría en la Institución su postura en negativa. No cabe duda que se hay peligrosos de una o de otra manera.
No cabe duda que haya intelectuales en las instituciones religiosas, un ejemplo de ella es mi religión, como el que ha fallecido, Samuel Ruiz, él dio nuevos panoramas, desajustando a la institución. Cierto, como dice Houtart, son considerados peligrosos, como lo fue Ruiz en su tiempo por el Vaticano. Muchos intelectuales, como este, han logrado que los institutos religiosos salgan nuevamente al encuentro del hombre, en vez de quedarse en los templos esperando que lleguen. No obstante no olvidemos que así como hay lideres para apoyar a las causas de un buen cristiano, los también los que no aportan nada de nada y más por el contrario no permiten avanzar los que sí tienen propuestas para mejorar la institución, así puedo concluir que silene haber ladres peligrosos como Samuel que impulsan un mejoramiento y lideres peligrosos como Sandoval que en vez de propiciar una mejoría en la Institución su postura en negativa. No cabe duda que se hay peligrosos de una o de otra manera.
Marx Weber, capítulo I
Weber ha cuestiono de cómo la religión se convierte en una actividad de la mente humana para encontrar un sentido a sus preguntas, un ejemplo de ello es precisamente la religan Católica quien innova la ética, creando ataduras sociales que van modificando el comportamiento social a partir de reacciones que no se tenían. Los lideres de la religión (la que sea) son los mayores impulsores de dar una racionalización de una manera contunde a sus feligreses, convirtiéndose-el líder- en una pauta fundamental en la organización, estimulan pues las disciplinas y los comportamientos, hasta le grado de decidir qué se permite realizar y qué esta prohibido. Me sorprende mucho cómo Weber, atina mucho, desde mi expendía, aunque aun no soy líder, pero supuestamente me estoy preparando para ello, y por lo tanto me desenvuelto entre este ámbito, afirmo que los líderes son los que de una manera indirecta o directa dan propuestas que suelen ser impuestas en cuanto el comportamiento de las personas. En una homilía escuchaba que exhortaba un sacerdote a que cambiaran comportamientos, yo me quede que rea una propuesta pero al final el celebrante dijo con voz de autoridad, se comprometen, y así fue hizo comprometerse a cambiar.
Weber ha cuestiono de cómo la religión se convierte en una actividad de la mente humana para encontrar un sentido a sus preguntas, un ejemplo de ello es precisamente la religan Católica quien innova la ética, creando ataduras sociales que van modificando el comportamiento social a partir de reacciones que no se tenían. Los lideres de la religión (la que sea) son los mayores impulsores de dar una racionalización de una manera contunde a sus feligreses, convirtiéndose-el líder- en una pauta fundamental en la organización, estimulan pues las disciplinas y los comportamientos, hasta le grado de decidir qué se permite realizar y qué esta prohibido. Me sorprende mucho cómo Weber, atina mucho, desde mi expendía, aunque aun no soy líder, pero supuestamente me estoy preparando para ello, y por lo tanto me desenvuelto entre este ámbito, afirmo que los líderes son los que de una manera indirecta o directa dan propuestas que suelen ser impuestas en cuanto el comportamiento de las personas. En una homilía escuchaba que exhortaba un sacerdote a que cambiaran comportamientos, yo me quede que rea una propuesta pero al final el celebrante dijo con voz de autoridad, se comprometen, y así fue hizo comprometerse a cambiar.
Ensayo 3: Ensayo sobre la Identidad y Dependencia Culturales, según Horacio Cerutti Guldberg, en diálogo con Francois Houtart
A lo largo de la historia, el hombre ha modificado las relaciones humanas que se dan dentro y entre los grupos culturales existentes. Ello le ha permitido que la riqueza cultural de los pueblos madure, crezca y dé frutos que, sin el apoyo entre culturas no fuera posible. Sin embargo, es cierto también que las crisis culturales que han surgido se han vuelto cada vez más largas y duras, haciendo que la identidad cultural de los pueblos se vea trastocada, cambiando en muchos casos los valores y tradiciones que, en un momento de su vida, eran los que le daban cohesión y madurez a sus integrantes. Uno de esos puntos de cohesión eran las creencias.
Es por ello, que el presente ensayo busca ahondar en el problema de la identidad cultural y las formas en que ésta depende de otras culturas hoy en día, tomando en cuenta que la libertad del hombre se pone en juego a cada instante que pasa, sobre todo cuando esa dependencia trastoca los elementos de alteridad y convivencia que se dan entre los miembros de una cultura específica, considerando las lógicas internas de la sociedad.
Cómo se consolida la identidad es un tema que se ve envuelto en tensiones, ya que la influencia de la cultura (en especial de la religión) y de los rasgos espacio temporales y grupales hacen que el ser humano transforme sus conductas dependiendo de las connotaciones y características del momento. A pesar de ello, los argumentos de Cerutti son de actualidad al momento que enuncia que “ese vaivén de lo individual a lo colectivo se articula con los borrosos límites de lo público y lo privado para diluir la propia imagen, impedir la consolidación de una autoimagen y hasta difuminar cualquier atisbo de dignidad”(1) , ya que el ser humano, al desarrollar su identidad, lo hace en relación con los otros, poniendo en juego todo aquel bagaje (que es él mismo, con sus creencias y no creencias) para que el otro lo tome o lo deje, haciendo que lo íntimo tenga capacidad de ser presentado al otro, para que a su vez, el otro desgarre una parte de él y alcance presencia en la relación. Por ello, la consolidación de la identidad se vuelve un juego que raya entre la “brutalidad y la sutiliza”(2) , entre el mostrar y el mantener en la reserva, ya que ello nos da la capacidad de humanizar aquella parte de nosotros que aún falta por crecer, pero que exige de nuestra parte un compromiso para hacerla surgir y madurar, para hacerla nacer y que alcance su esplendor. Así, de un trabajo que inicia en la soledad, la identidad es necesariamente en un segundo lugar, una situación que “depende”, que requiere del otro para formarse.
Simón Bolivar ya preguntaba qué somos en 1815, pregunta que, de hecho, desde sus comienzos y bajo distintas formas el hombre ha tratado de responder. Más allá de la respuesta, es necesario ver que el hombre busca en lo más profundo una respuesta acuciante que le brinde seguridad en su existencia y que le permita vivir y alcanzar sus objetivos. Ello lo hace desde la posibilidad de lo diverso, desde la visión de que cada persona puede dar una respuesta completamente diferente, valiosa y única a esa misma pregunta, pero que, gracias a esa variedad, podemos ver la grandeza de nuestra comprensión. Y en esa diversidad, algo que nos une es, precisamente, la necesidad de pensar la realidad, de hacernos capaces de “asumir el compromiso que significa dar cuenta teóricamente de la realidad y asumir los riesgos de su mantenimiento o transformación”(3) . Ello se logra sólo desde una visión de libertad, ya que la libertad humana es libertad determinada en situación finita(4) , donde la situación finita se traduce como aquella realidad donde se asumen los riesgos de transformación. Así, lo que fue ello ha de convertirse en Yo(5) .
En ese sentido, el actor social no solamente es aquel que está en la determinación del poder político de ella, sino que incluye a todos aquellos que, de formas muy específicas, participan de los movimientos que se dan dentro de la estructura religiosa en la sociedad.
La libertad por ello es básica para vivir esa dependencia cultural y religiosa de la que nadie se puede soltar, ya que la identidad está conformada por aquellos rasgos que sólo conscientemente se asumen, y la conciencia sólo es posible en la medida en que somos capaces de ejercer nuestra autonomía dentro de aquello que llamamos yo. “La libertad, entendida de esta manera, pone en juego a todo el hombre, en sus relaciones entrelazadas consigo, con el mundo y con Dios, en su procedencia y su futuro”(6).
La libertad, en última instancia, inventa al ciudadano, porque “establece hábitos, naturaliza comportamientos, imprime carácter y no pocas veces, lamentablemente, exacerba rencores, endogamias, xenofobias”(7). Lo hace por la identidad que forma, dentro de la dependencia cultural donde se desarrolla, siendo en totalidad la que mueve a crear en verdad conciencia del yo en el nosotros.
Me animo a asumir la definición que da Aristóteles sobre libertad, cuando dice que “es una propiedad de la voluntad que se realiza por medio de la verdad”(8) . Y la asumo porque enuncia de forma clara la necesidad de ese compromiso con la transformación de la realidad, con la apropiación “de ella” para entenderse “en ella”. Lo cual, se logra siempre que la identidad sea clara y firme, con la conciencia clara de que somos a la vez dependientes de otras culturas y formas de entender el mundo, ya que de ninguna forma somos mónadas aisladas, sino átomos en relación.
Por eso, la libertad es elegir, y “elegir es renunciar, dejando de lado otras opciones”(9), tomando en cuenta que la opción elegida es la que me hace reafirmar o demeritar la identidad a la que me abrazo, con la responsabilidad asumida de ser aquella persona que es en comunidad, siendo capaz de tomar los valores culturales que por la identidad es necesario acoger, a pesar de lo diferentes que pueden ser respecto a otras culturas, pero complementándolas con ellas.
Termino con un pequeño comentario a aquella frase de G. Pico de la Mirandola(10), donde denota la libertad del hombre desde el libre albedrío, pues sólo es posible entenderla a la luz de la plena realización de la libertad humana: “la libertad es para el amor”(11), ya que sólo ahí es donde somos capaces de vivir la identidad que nos es entregada y asumida, pues es en el contacto con el otro, con el prójimo, donde ese amor se plenifica en la diferencia que nos une, siendo a la vez nosotros mismos y buscando alcanzar, incluso, la libertad que hasta en grado heroico se nos pide tener: la libertad en santidad, la entrega máxima por amor.
Es por ello, que el presente ensayo busca ahondar en el problema de la identidad cultural y las formas en que ésta depende de otras culturas hoy en día, tomando en cuenta que la libertad del hombre se pone en juego a cada instante que pasa, sobre todo cuando esa dependencia trastoca los elementos de alteridad y convivencia que se dan entre los miembros de una cultura específica, considerando las lógicas internas de la sociedad.
Cómo se consolida la identidad es un tema que se ve envuelto en tensiones, ya que la influencia de la cultura (en especial de la religión) y de los rasgos espacio temporales y grupales hacen que el ser humano transforme sus conductas dependiendo de las connotaciones y características del momento. A pesar de ello, los argumentos de Cerutti son de actualidad al momento que enuncia que “ese vaivén de lo individual a lo colectivo se articula con los borrosos límites de lo público y lo privado para diluir la propia imagen, impedir la consolidación de una autoimagen y hasta difuminar cualquier atisbo de dignidad”(1) , ya que el ser humano, al desarrollar su identidad, lo hace en relación con los otros, poniendo en juego todo aquel bagaje (que es él mismo, con sus creencias y no creencias) para que el otro lo tome o lo deje, haciendo que lo íntimo tenga capacidad de ser presentado al otro, para que a su vez, el otro desgarre una parte de él y alcance presencia en la relación. Por ello, la consolidación de la identidad se vuelve un juego que raya entre la “brutalidad y la sutiliza”(2) , entre el mostrar y el mantener en la reserva, ya que ello nos da la capacidad de humanizar aquella parte de nosotros que aún falta por crecer, pero que exige de nuestra parte un compromiso para hacerla surgir y madurar, para hacerla nacer y que alcance su esplendor. Así, de un trabajo que inicia en la soledad, la identidad es necesariamente en un segundo lugar, una situación que “depende”, que requiere del otro para formarse.
Simón Bolivar ya preguntaba qué somos en 1815, pregunta que, de hecho, desde sus comienzos y bajo distintas formas el hombre ha tratado de responder. Más allá de la respuesta, es necesario ver que el hombre busca en lo más profundo una respuesta acuciante que le brinde seguridad en su existencia y que le permita vivir y alcanzar sus objetivos. Ello lo hace desde la posibilidad de lo diverso, desde la visión de que cada persona puede dar una respuesta completamente diferente, valiosa y única a esa misma pregunta, pero que, gracias a esa variedad, podemos ver la grandeza de nuestra comprensión. Y en esa diversidad, algo que nos une es, precisamente, la necesidad de pensar la realidad, de hacernos capaces de “asumir el compromiso que significa dar cuenta teóricamente de la realidad y asumir los riesgos de su mantenimiento o transformación”(3) . Ello se logra sólo desde una visión de libertad, ya que la libertad humana es libertad determinada en situación finita(4) , donde la situación finita se traduce como aquella realidad donde se asumen los riesgos de transformación. Así, lo que fue ello ha de convertirse en Yo(5) .
En ese sentido, el actor social no solamente es aquel que está en la determinación del poder político de ella, sino que incluye a todos aquellos que, de formas muy específicas, participan de los movimientos que se dan dentro de la estructura religiosa en la sociedad.
La libertad por ello es básica para vivir esa dependencia cultural y religiosa de la que nadie se puede soltar, ya que la identidad está conformada por aquellos rasgos que sólo conscientemente se asumen, y la conciencia sólo es posible en la medida en que somos capaces de ejercer nuestra autonomía dentro de aquello que llamamos yo. “La libertad, entendida de esta manera, pone en juego a todo el hombre, en sus relaciones entrelazadas consigo, con el mundo y con Dios, en su procedencia y su futuro”(6).
La libertad, en última instancia, inventa al ciudadano, porque “establece hábitos, naturaliza comportamientos, imprime carácter y no pocas veces, lamentablemente, exacerba rencores, endogamias, xenofobias”(7). Lo hace por la identidad que forma, dentro de la dependencia cultural donde se desarrolla, siendo en totalidad la que mueve a crear en verdad conciencia del yo en el nosotros.
Me animo a asumir la definición que da Aristóteles sobre libertad, cuando dice que “es una propiedad de la voluntad que se realiza por medio de la verdad”(8) . Y la asumo porque enuncia de forma clara la necesidad de ese compromiso con la transformación de la realidad, con la apropiación “de ella” para entenderse “en ella”. Lo cual, se logra siempre que la identidad sea clara y firme, con la conciencia clara de que somos a la vez dependientes de otras culturas y formas de entender el mundo, ya que de ninguna forma somos mónadas aisladas, sino átomos en relación.
Por eso, la libertad es elegir, y “elegir es renunciar, dejando de lado otras opciones”(9), tomando en cuenta que la opción elegida es la que me hace reafirmar o demeritar la identidad a la que me abrazo, con la responsabilidad asumida de ser aquella persona que es en comunidad, siendo capaz de tomar los valores culturales que por la identidad es necesario acoger, a pesar de lo diferentes que pueden ser respecto a otras culturas, pero complementándolas con ellas.
Termino con un pequeño comentario a aquella frase de G. Pico de la Mirandola(10), donde denota la libertad del hombre desde el libre albedrío, pues sólo es posible entenderla a la luz de la plena realización de la libertad humana: “la libertad es para el amor”(11), ya que sólo ahí es donde somos capaces de vivir la identidad que nos es entregada y asumida, pues es en el contacto con el otro, con el prójimo, donde ese amor se plenifica en la diferencia que nos une, siendo a la vez nosotros mismos y buscando alcanzar, incluso, la libertad que hasta en grado heroico se nos pide tener: la libertad en santidad, la entrega máxima por amor.
(1) Sobrevilla, David. Filosofía de la Cultura. Trotta. España, 1998, p. 132.
(2) Ibid, p. 133.
(3) Ibid, p. 140.
(4) Cfr. Amengual, Gabriel. Antropología Filosófica. BAC. Madrid, 2007, 259.
(5) Ibid. p. 258.
(6) Ibid. p. 273.
(7) Sobrevilla, David. Filosofía de la Cultura. Trotta. España, 1998, p. 137.
(8) Juan Pablo II. Memoria e identidad. Planeta. México, 2005, p. 56.
(9) Amengual, Gabriel. Antropología Filosófica. BAC. Madrid, 2007, 277.
(10) La frase es: Te coloqué en el centro del mundo, para que volvieras más cómodamente la vista a tu alrededor y miraras todo lo que hay en ese mundo. Ni celeste, ni terrestre te hicimos, ni mortal ni inmortal, para que tú mismo, como modelador y escultor de ti mismo, más a tu gusto y honra, te forjes la forma que prefieras para ti. Podrás degenerar a lo inferior, con los brutos; podrás realizarte a la par de las cosas divinas, por tu misma decisión, obtenida de De la dignidad del hombre, o.c., 105, citada en Amengual, Gabriel. Antropología Filosófica. BAC. Madrid, 2007, 277.
(11) Juan Pablo II. Memoria e identidad. Planeta. México, 2005, p. 57.
Bibliografía:
Amengual, Gabriel. Antropología Filosófica. BAC. Madrid, 2007.
Juan Pablo II. Memoria e identidad. Planeta. México, 2005.
Sobrevilla, David. Filosofía de la Cultura. Trotta. España, 1998.
Houtart, Francois. Sociología de la Religión.
(2) Ibid, p. 133.
(3) Ibid, p. 140.
(4) Cfr. Amengual, Gabriel. Antropología Filosófica. BAC. Madrid, 2007, 259.
(5) Ibid. p. 258.
(6) Ibid. p. 273.
(7) Sobrevilla, David. Filosofía de la Cultura. Trotta. España, 1998, p. 137.
(8) Juan Pablo II. Memoria e identidad. Planeta. México, 2005, p. 56.
(9) Amengual, Gabriel. Antropología Filosófica. BAC. Madrid, 2007, 277.
(10) La frase es: Te coloqué en el centro del mundo, para que volvieras más cómodamente la vista a tu alrededor y miraras todo lo que hay en ese mundo. Ni celeste, ni terrestre te hicimos, ni mortal ni inmortal, para que tú mismo, como modelador y escultor de ti mismo, más a tu gusto y honra, te forjes la forma que prefieras para ti. Podrás degenerar a lo inferior, con los brutos; podrás realizarte a la par de las cosas divinas, por tu misma decisión, obtenida de De la dignidad del hombre, o.c., 105, citada en Amengual, Gabriel. Antropología Filosófica. BAC. Madrid, 2007, 277.
(11) Juan Pablo II. Memoria e identidad. Planeta. México, 2005, p. 57.
Bibliografía:
Amengual, Gabriel. Antropología Filosófica. BAC. Madrid, 2007.
Juan Pablo II. Memoria e identidad. Planeta. México, 2005.
Sobrevilla, David. Filosofía de la Cultura. Trotta. España, 1998.
Houtart, Francois. Sociología de la Religión.
Ensayo 2: Todos santos, día de muertos, desde la perspectiva de Lucien Goldmann.
La realidad se puede leer desde tres niveles diferentes: los textos, las representaciones colectivas y la vida socioeconómica de un grupo. Ello, según los modernos, refiere a una disolución de situaciones que genera cohesión, ya que consideraban que Dios no era válido como vinculante de los grupos. Si esto sucede así, en Mexico no es tan fácil asegurarlo, ya que, tradiciones como las de celebración del día de muertos lo contrastan.
En ese sentido, es muy interesante la manera en que Octavio Paz aborda el tema de las festividades, y en particular del día de muertos, en México, ya que para él, las masas modernas son aglomeraciones de solitarios, y para salir de la soledad, en las fiestas estallan como los colores las voces y los sentimientos. “¿Se olvidan de sí mismos, muestran su verdadero rostro?”, se pregunta el autor. Nadie lo sabe.
Y este estallido se ve reflejado en el exceso en el gastar y el desperdicio de energías que en las fiestas se observa, ya que así afirma la opulencia de la colectividad. Con ello, se trata de adquirir potencia, vida, salud. En este sentido, la fiesta es una de las formas económicas más antiguas, con el don y la ofrenda, menciona Paz, ya que la fiesta no es solamente un exceso, un desperdicio ritual de los bienes acumulados durante todo el año; también es una revuelta, una súbita inmersión en lo informe, en la vida pura. Y es que, la vida se ve disuelta en un sinfín de situaciones que no permiten ser al mexicano, que le impiden expresar su más alto ideal de vida.
La fiesta es un hecho social basado en la activa participación de los asistentes. Y es significativo que un país tan triste como el nuestro tenga tantas y tan alegres fiestas; pues, se dice triste, debido a que todos los infortunios que se viven dentro de él hacen que la vida de sus habitantes se vea llena de tropiezos que le impiden crecer.
Sobre esto, y para contextualizar, podemos decir que para los antiguos mexicanos, la muerte no era el fin natural de la vida, sino fase de un ciclo infinito. Vida, muerte y resurrección eran estadios de un proceso cósmico, que se repetía insaciablemente. Nuestros antepasados indígenas no creían que su muerte les pertenecía, como no pensaron que su vida fuese realmente “su vida”, en el sentido cristiano de la palabra. Religión y destino regían su vida, como moral y libertad presiden la nuestra. Ellos podían escoger, y en el sentido profundo, pecar. Y al pecar, decidían sus destinos como un informe cúmulo de experiencia que les permitía crecer. En ello se ve una diferencia abismal entre nuestras creencias y las suyas, ya que todo aquello que tenían era el presente, y sobre él veían fundadas sus expectativas de vida.
En el mundo moderno, todo funciona como si la muerte no existiera. Nadie cuenta con ella. Todo la suprime. Nadie piensa en la muerte, en su propia muerte, porque nadie vive una vida personal. La “matanza colectiva”, como llama Paz al resquebrajamiento de nuestro ser en conjunto como sociedad, no es sino el fruto de la colectivización de la vida.
Lo cual, me parece que es una consecuencia poco generosa por parte de la modernidad para con nosotros, postmodernos, ya que surge entonces un proceso de pérdida de los valores tradicionales (entre ellos, Dios y todos aquellos que le dan soporte en este mundo), como búsqueda de nuevos, los cuales, no son precisamente los más adecuados, ya que se buscan valores que sean compatibles con la vida en el mundo, pues se consideran los dados por Dios como incompatibles con la vida del mundo.
Goldmann, en ese sentido, propone una fe en los valores transindividuales, donde ellos vayan más allá de lo que el mismo individuo desee. Me parece muy adecuada la fe que propone, ya que, en el fondo, parecería que lo que el autor busca rescatar es una fe madura, en la que la evidencia de lo trascendente se dé en razón de la apuesta por lo trascendente, buscando la significación inmanente que ello tenga. Lo cual, es edificante, porque se le da al hombre su dignidad de criatura, como “elemento parcial de una totalidad que lo supera, y a la que está ligado por sus aspiraciones, por su acción y por su fe” (para utilizar las palabras exactas del autor), lo que permite entonces verlo desde esa fe revolucionaria de la que habla el autor. Por ello, el creer se vuelve básico para la propuesta de Goldmann, siempre desde una fe madura, como “el conjunto de convicciones, individuales y colectivas, que encuentran su razón de ser en el hecho de que dan sentido y coherencia a la experiencia subjetiva de aquellos que la tienen”. Yo sólo agregaría que no sólo es a la experiencia subjetiva, pues me atrevería a decir que le dan coherencia también a la experiencia objetiva que se tiene de la realidad, llámese mundo, donde el individuo se desarrolla.
Pero para el mexicano, ello, ¿cómo se aplica? La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida. En un mundo cerrado y sin salida, en donde todo es muerte, lo único valioso es la muerte. “¿Qué me importa la muerte si no me importa la vida?”, dice el autor. Y en ello, creo que la fe se la lleva de calle, sin realmente trabajarla.
Todo está lejos del mexicano, todo le es extraño, y en primer término, la muerte, la extraña por excelencia.
Gracias al crimen, accedemos a una efímera trascendencia. El mexicano no trasciende su soledad. Al contrario, se encierra en ella. Y al encerrarse, prefiere vivir una vida de ensimismamiento constante en que la muerte lo atrapa a cada momento, con lo que por ambos caminos, el mexicano se cierra al mundo: a la vida y a la muerte.
Así, cada uno de nosotros es el Hombre, y en cada uno están depositadas las esperanzas y posibilidades de la especie. La redención es obra personal, y por ella podemos hacer crecer las esperanzas que tengamos acerca de la vida después de la muerte, viviendo esta vida para que la próxima tenga frutos sobre lo que construimos hoy.
Bibliografía:
Paz, Octavio. El laberinto de la soledad.
Dianteil, Erwan; Löwy, Michael. Sociologías y Religión. Disidentes.
En ese sentido, es muy interesante la manera en que Octavio Paz aborda el tema de las festividades, y en particular del día de muertos, en México, ya que para él, las masas modernas son aglomeraciones de solitarios, y para salir de la soledad, en las fiestas estallan como los colores las voces y los sentimientos. “¿Se olvidan de sí mismos, muestran su verdadero rostro?”, se pregunta el autor. Nadie lo sabe.
Y este estallido se ve reflejado en el exceso en el gastar y el desperdicio de energías que en las fiestas se observa, ya que así afirma la opulencia de la colectividad. Con ello, se trata de adquirir potencia, vida, salud. En este sentido, la fiesta es una de las formas económicas más antiguas, con el don y la ofrenda, menciona Paz, ya que la fiesta no es solamente un exceso, un desperdicio ritual de los bienes acumulados durante todo el año; también es una revuelta, una súbita inmersión en lo informe, en la vida pura. Y es que, la vida se ve disuelta en un sinfín de situaciones que no permiten ser al mexicano, que le impiden expresar su más alto ideal de vida.
La fiesta es un hecho social basado en la activa participación de los asistentes. Y es significativo que un país tan triste como el nuestro tenga tantas y tan alegres fiestas; pues, se dice triste, debido a que todos los infortunios que se viven dentro de él hacen que la vida de sus habitantes se vea llena de tropiezos que le impiden crecer.
Sobre esto, y para contextualizar, podemos decir que para los antiguos mexicanos, la muerte no era el fin natural de la vida, sino fase de un ciclo infinito. Vida, muerte y resurrección eran estadios de un proceso cósmico, que se repetía insaciablemente. Nuestros antepasados indígenas no creían que su muerte les pertenecía, como no pensaron que su vida fuese realmente “su vida”, en el sentido cristiano de la palabra. Religión y destino regían su vida, como moral y libertad presiden la nuestra. Ellos podían escoger, y en el sentido profundo, pecar. Y al pecar, decidían sus destinos como un informe cúmulo de experiencia que les permitía crecer. En ello se ve una diferencia abismal entre nuestras creencias y las suyas, ya que todo aquello que tenían era el presente, y sobre él veían fundadas sus expectativas de vida.
En el mundo moderno, todo funciona como si la muerte no existiera. Nadie cuenta con ella. Todo la suprime. Nadie piensa en la muerte, en su propia muerte, porque nadie vive una vida personal. La “matanza colectiva”, como llama Paz al resquebrajamiento de nuestro ser en conjunto como sociedad, no es sino el fruto de la colectivización de la vida.
Lo cual, me parece que es una consecuencia poco generosa por parte de la modernidad para con nosotros, postmodernos, ya que surge entonces un proceso de pérdida de los valores tradicionales (entre ellos, Dios y todos aquellos que le dan soporte en este mundo), como búsqueda de nuevos, los cuales, no son precisamente los más adecuados, ya que se buscan valores que sean compatibles con la vida en el mundo, pues se consideran los dados por Dios como incompatibles con la vida del mundo.
Goldmann, en ese sentido, propone una fe en los valores transindividuales, donde ellos vayan más allá de lo que el mismo individuo desee. Me parece muy adecuada la fe que propone, ya que, en el fondo, parecería que lo que el autor busca rescatar es una fe madura, en la que la evidencia de lo trascendente se dé en razón de la apuesta por lo trascendente, buscando la significación inmanente que ello tenga. Lo cual, es edificante, porque se le da al hombre su dignidad de criatura, como “elemento parcial de una totalidad que lo supera, y a la que está ligado por sus aspiraciones, por su acción y por su fe” (para utilizar las palabras exactas del autor), lo que permite entonces verlo desde esa fe revolucionaria de la que habla el autor. Por ello, el creer se vuelve básico para la propuesta de Goldmann, siempre desde una fe madura, como “el conjunto de convicciones, individuales y colectivas, que encuentran su razón de ser en el hecho de que dan sentido y coherencia a la experiencia subjetiva de aquellos que la tienen”. Yo sólo agregaría que no sólo es a la experiencia subjetiva, pues me atrevería a decir que le dan coherencia también a la experiencia objetiva que se tiene de la realidad, llámese mundo, donde el individuo se desarrolla.
Pero para el mexicano, ello, ¿cómo se aplica? La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida. En un mundo cerrado y sin salida, en donde todo es muerte, lo único valioso es la muerte. “¿Qué me importa la muerte si no me importa la vida?”, dice el autor. Y en ello, creo que la fe se la lleva de calle, sin realmente trabajarla.
Todo está lejos del mexicano, todo le es extraño, y en primer término, la muerte, la extraña por excelencia.
Gracias al crimen, accedemos a una efímera trascendencia. El mexicano no trasciende su soledad. Al contrario, se encierra en ella. Y al encerrarse, prefiere vivir una vida de ensimismamiento constante en que la muerte lo atrapa a cada momento, con lo que por ambos caminos, el mexicano se cierra al mundo: a la vida y a la muerte.
Así, cada uno de nosotros es el Hombre, y en cada uno están depositadas las esperanzas y posibilidades de la especie. La redención es obra personal, y por ella podemos hacer crecer las esperanzas que tengamos acerca de la vida después de la muerte, viviendo esta vida para que la próxima tenga frutos sobre lo que construimos hoy.
Bibliografía:
Paz, Octavio. El laberinto de la soledad.
Dianteil, Erwan; Löwy, Michael. Sociologías y Religión. Disidentes.
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