miércoles, 25 de mayo de 2011

Ensayo 3: Ensayo sobre la Identidad y Dependencia Culturales, según Horacio Cerutti Guldberg, en diálogo con Francois Houtart

A lo largo de la historia, el hombre ha modificado las relaciones humanas que se dan dentro y entre los grupos culturales existentes. Ello le ha permitido que la riqueza cultural de los pueblos madure, crezca y dé frutos que, sin el apoyo entre culturas no fuera posible. Sin embargo, es cierto también que las crisis culturales que han surgido se han vuelto cada vez más largas y duras, haciendo que la identidad cultural de los pueblos se vea trastocada, cambiando en muchos casos los valores y tradiciones que, en un momento de su vida, eran los que le daban cohesión y madurez a sus integrantes. Uno de esos puntos de cohesión eran las creencias.
Es por ello, que el presente ensayo busca ahondar en el problema de la identidad cultural y las formas en que ésta depende de otras culturas hoy en día, tomando en cuenta que la libertad del hombre se pone en juego a cada instante que pasa, sobre todo cuando esa dependencia trastoca los elementos de alteridad y convivencia que se dan entre los miembros de una cultura específica, considerando las lógicas internas de la sociedad.
Cómo se consolida la identidad es un tema que se ve envuelto en tensiones, ya que la influencia de la cultura (en especial de la religión) y de los rasgos espacio temporales y grupales hacen que el ser humano transforme sus conductas dependiendo de las connotaciones y características del momento. A pesar de ello, los argumentos de Cerutti son de actualidad al momento que enuncia que “ese vaivén de lo individual a lo colectivo se articula con los borrosos límites de lo público y lo privado para diluir la propia imagen, impedir la consolidación de una autoimagen y hasta difuminar cualquier atisbo de dignidad”(1) , ya que el ser humano, al desarrollar su identidad, lo hace en relación con los otros, poniendo en juego todo aquel bagaje (que es él mismo, con sus creencias y no creencias) para que el otro lo tome o lo deje, haciendo que lo íntimo tenga capacidad de ser presentado al otro, para que a su vez, el otro desgarre una parte de él y alcance presencia en la relación. Por ello, la consolidación de la identidad se vuelve un juego que raya entre la “brutalidad y la sutiliza”(2) , entre el mostrar y el mantener en la reserva, ya que ello nos da la capacidad de humanizar aquella parte de nosotros que aún falta por crecer, pero que exige de nuestra parte un compromiso para hacerla surgir y madurar, para hacerla nacer y que alcance su esplendor. Así, de un trabajo que inicia en la soledad, la identidad es necesariamente en un segundo lugar, una situación que “depende”, que requiere del otro para formarse.
Simón Bolivar ya preguntaba qué somos en 1815, pregunta que, de hecho, desde sus comienzos y bajo distintas formas el hombre ha tratado de responder. Más allá de la respuesta, es necesario ver que el hombre busca en lo más profundo una respuesta acuciante que le brinde seguridad en su existencia y que le permita vivir y alcanzar sus objetivos. Ello lo hace desde la posibilidad de lo diverso, desde la visión de que cada persona puede dar una respuesta completamente diferente, valiosa y única a esa misma pregunta, pero que, gracias a esa variedad, podemos ver la grandeza de nuestra comprensión. Y en esa diversidad, algo que nos une es, precisamente, la necesidad de pensar la realidad, de hacernos capaces de “asumir el compromiso que significa dar cuenta teóricamente de la realidad y asumir los riesgos de su mantenimiento o transformación”(3) . Ello se logra sólo desde una visión de libertad, ya que la libertad humana es libertad determinada en situación finita(4) , donde la situación finita se traduce como aquella realidad donde se asumen los riesgos de transformación. Así, lo que fue ello ha de convertirse en Yo(5) .
En ese sentido, el actor social no solamente es aquel que está en la determinación del poder político de ella, sino que incluye a todos aquellos que, de formas muy específicas, participan de los movimientos que se dan dentro de la estructura religiosa en la sociedad.
La libertad por ello es básica para vivir esa dependencia cultural y religiosa de la que nadie se puede soltar, ya que la identidad está conformada por aquellos rasgos que sólo conscientemente se asumen, y la conciencia sólo es posible en la medida en que somos capaces de ejercer nuestra autonomía dentro de aquello que llamamos yo. “La libertad, entendida de esta manera, pone en juego a todo el hombre, en sus relaciones entrelazadas consigo, con el mundo y con Dios, en su procedencia y su futuro”(6).
La libertad, en última instancia, inventa al ciudadano, porque “establece hábitos, naturaliza comportamientos, imprime carácter y no pocas veces, lamentablemente, exacerba rencores, endogamias, xenofobias”(7). Lo hace por la identidad que forma, dentro de la dependencia cultural donde se desarrolla, siendo en totalidad la que mueve a crear en verdad conciencia del yo en el nosotros.
Me animo a asumir la definición que da Aristóteles sobre libertad, cuando dice que “es una propiedad de la voluntad que se realiza por medio de la verdad”(8) . Y la asumo porque enuncia de forma clara la necesidad de ese compromiso con la transformación de la realidad, con la apropiación “de ella” para entenderse “en ella”. Lo cual, se logra siempre que la identidad sea clara y firme, con la conciencia clara de que somos a la vez dependientes de otras culturas y formas de entender el mundo, ya que de ninguna forma somos mónadas aisladas, sino átomos en relación.
Por eso, la libertad es elegir, y “elegir es renunciar, dejando de lado otras opciones”(9), tomando en cuenta que la opción elegida es la que me hace reafirmar o demeritar la identidad a la que me abrazo, con la responsabilidad asumida de ser aquella persona que es en comunidad, siendo capaz de tomar los valores culturales que por la identidad es necesario acoger, a pesar de lo diferentes que pueden ser respecto a otras culturas, pero complementándolas con ellas.
Termino con un pequeño comentario a aquella frase de G. Pico de la Mirandola(10), donde denota la libertad del hombre desde el libre albedrío, pues sólo es posible entenderla a la luz de la plena realización de la libertad humana: “la libertad es para el amor”(11), ya que sólo ahí es donde somos capaces de vivir la identidad que nos es entregada y asumida, pues es en el contacto con el otro, con el prójimo, donde ese amor se plenifica en la diferencia que nos une, siendo a la vez nosotros mismos y buscando alcanzar, incluso, la libertad que hasta en grado heroico se nos pide tener: la libertad en santidad, la entrega máxima por amor.



(1) Sobrevilla, David. Filosofía de la Cultura. Trotta. España, 1998, p. 132.
(2) Ibid, p. 133.
(3) Ibid, p. 140.
(4) Cfr. Amengual, Gabriel. Antropología Filosófica. BAC. Madrid, 2007, 259.
(5) Ibid. p. 258.
(6) Ibid. p. 273.
(7) Sobrevilla, David. Filosofía de la Cultura. Trotta. España, 1998, p. 137.
(8) Juan Pablo II. Memoria e identidad. Planeta. México, 2005, p. 56.
(9) Amengual, Gabriel. Antropología Filosófica. BAC. Madrid, 2007, 277.
(10) La frase es: Te coloqué en el centro del mundo, para que volvieras más cómodamente la vista a tu alrededor y miraras todo lo que hay en ese mundo. Ni celeste, ni terrestre te hicimos, ni mortal ni inmortal, para que tú mismo, como modelador y escultor de ti mismo, más a tu gusto y honra, te forjes la forma que prefieras para ti. Podrás degenerar a lo inferior, con los brutos; podrás realizarte a la par de las cosas divinas, por tu misma decisión, obtenida de De la dignidad del hombre, o.c., 105, citada en Amengual, Gabriel. Antropología Filosófica. BAC. Madrid, 2007, 277.
(11) Juan Pablo II. Memoria e identidad. Planeta. México, 2005, p. 57.

Bibliografía:
Amengual, Gabriel. Antropología Filosófica. BAC. Madrid, 2007.

Juan Pablo II. Memoria e identidad. Planeta. México, 2005.

Sobrevilla, David. Filosofía de la Cultura. Trotta. España, 1998.
Houtart, Francois. Sociología de la Religión.

Ensayo 2: Todos santos, día de muertos, desde la perspectiva de Lucien Goldmann.

La realidad se puede leer desde tres niveles diferentes: los textos, las representaciones colectivas y la vida socioeconómica de un grupo. Ello, según los modernos, refiere a una disolución de situaciones que genera cohesión, ya que consideraban que Dios no era válido como vinculante de los grupos. Si esto sucede así, en Mexico no es tan fácil asegurarlo, ya que, tradiciones como las de celebración del día de muertos lo contrastan.
En ese sentido, es muy interesante la manera en que Octavio Paz aborda el tema de las festividades, y en particular del día de muertos, en México, ya que para él, las masas modernas son aglomeraciones de solitarios, y para salir de la soledad, en las fiestas estallan como los colores las voces y los sentimientos. “¿Se olvidan de sí mismos, muestran su verdadero rostro?”, se pregunta el autor. Nadie lo sabe.
Y este estallido se ve reflejado en el exceso en el gastar y el desperdicio de energías que en las fiestas se observa, ya que así afirma la opulencia de la colectividad. Con ello, se trata de adquirir potencia, vida, salud. En este sentido, la fiesta es una de las formas económicas más antiguas, con el don y la ofrenda, menciona Paz, ya que la fiesta no es solamente un exceso, un desperdicio ritual de los bienes acumulados durante todo el año; también es una revuelta, una súbita inmersión en lo informe, en la vida pura. Y es que, la vida se ve disuelta en un sinfín de situaciones que no permiten ser al mexicano, que le impiden expresar su más alto ideal de vida.
La fiesta es un hecho social basado en la activa participación de los asistentes. Y es significativo que un país tan triste como el nuestro tenga tantas y tan alegres fiestas; pues, se dice triste, debido a que todos los infortunios que se viven dentro de él hacen que la vida de sus habitantes se vea llena de tropiezos que le impiden crecer.
Sobre esto, y para contextualizar, podemos decir que para los antiguos mexicanos, la muerte no era el fin natural de la vida, sino fase de un ciclo infinito. Vida, muerte y resurrección eran estadios de un proceso cósmico, que se repetía insaciablemente. Nuestros antepasados indígenas no creían que su muerte les pertenecía, como no pensaron que su vida fuese realmente “su vida”, en el sentido cristiano de la palabra. Religión y destino regían su vida, como moral y libertad presiden la nuestra. Ellos podían escoger, y en el sentido profundo, pecar. Y al pecar, decidían sus destinos como un informe cúmulo de experiencia que les permitía crecer. En ello se ve una diferencia abismal entre nuestras creencias y las suyas, ya que todo aquello que tenían era el presente, y sobre él veían fundadas sus expectativas de vida.
En el mundo moderno, todo funciona como si la muerte no existiera. Nadie cuenta con ella. Todo la suprime. Nadie piensa en la muerte, en su propia muerte, porque nadie vive una vida personal. La “matanza colectiva”, como llama Paz al resquebrajamiento de nuestro ser en conjunto como sociedad, no es sino el fruto de la colectivización de la vida.
Lo cual, me parece que es una consecuencia poco generosa por parte de la modernidad para con nosotros, postmodernos, ya que surge entonces un proceso de pérdida de los valores tradicionales (entre ellos, Dios y todos aquellos que le dan soporte en este mundo), como búsqueda de nuevos, los cuales, no son precisamente los más adecuados, ya que se buscan valores que sean compatibles con la vida en el mundo, pues se consideran los dados por Dios como incompatibles con la vida del mundo.
Goldmann, en ese sentido, propone una fe en los valores transindividuales, donde ellos vayan más allá de lo que el mismo individuo desee. Me parece muy adecuada la fe que propone, ya que, en el fondo, parecería que lo que el autor busca rescatar es una fe madura, en la que la evidencia de lo trascendente se dé en razón de la apuesta por lo trascendente, buscando la significación inmanente que ello tenga. Lo cual, es edificante, porque se le da al hombre su dignidad de criatura, como “elemento parcial de una totalidad que lo supera, y a la que está ligado por sus aspiraciones, por su acción y por su fe” (para utilizar las palabras exactas del autor), lo que permite entonces verlo desde esa fe revolucionaria de la que habla el autor. Por ello, el creer se vuelve básico para la propuesta de Goldmann, siempre desde una fe madura, como “el conjunto de convicciones, individuales y colectivas, que encuentran su razón de ser en el hecho de que dan sentido y coherencia a la experiencia subjetiva de aquellos que la tienen”. Yo sólo agregaría que no sólo es a la experiencia subjetiva, pues me atrevería a decir que le dan coherencia también a la experiencia objetiva que se tiene de la realidad, llámese mundo, donde el individuo se desarrolla.
Pero para el mexicano, ello, ¿cómo se aplica? La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida. En un mundo cerrado y sin salida, en donde todo es muerte, lo único valioso es la muerte. “¿Qué me importa la muerte si no me importa la vida?”, dice el autor. Y en ello, creo que la fe se la lleva de calle, sin realmente trabajarla.
Todo está lejos del mexicano, todo le es extraño, y en primer término, la muerte, la extraña por excelencia.
Gracias al crimen, accedemos a una efímera trascendencia. El mexicano no trasciende su soledad. Al contrario, se encierra en ella. Y al encerrarse, prefiere vivir una vida de ensimismamiento constante en que la muerte lo atrapa a cada momento, con lo que por ambos caminos, el mexicano se cierra al mundo: a la vida y a la muerte.
Así, cada uno de nosotros es el Hombre, y en cada uno están depositadas las esperanzas y posibilidades de la especie. La redención es obra personal, y por ella podemos hacer crecer las esperanzas que tengamos acerca de la vida después de la muerte, viviendo esta vida para que la próxima tenga frutos sobre lo que construimos hoy.
Bibliografía:
Paz, Octavio. El laberinto de la soledad.
Dianteil, Erwan; Löwy, Michael. Sociologías y Religión. Disidentes.

martes, 24 de mayo de 2011

2º.- Reporte, Niklas Luhmann.

Me parece importante que, antes de comenzar como un tipo de análisis de los fenómenos religiosos, conviene definir lo que entendemos por sociología y por el estudio sociológico de la religión. La sociología es el estudio de las lógicas internas de la sociedad. Es sorprendente conocer cómo es que la sociología, va haciendo un estudio de la iglesia de las creencias sin necesariamente hacer uso de la ciencia como ahora ya se hace en todo, al estar reflexionando sobre estos dos autores me surgieron varias preguntas o dudas de cómo es que los hombres que conformamos iglesia predicamos un reino que no llega a todos. Sonará a lo mejor un poco despectivo de mi parte el decir esto; pero la verdad es que me surgió esta inconformidad al darme cuenta realmente de cómo es que opera la iglesia, aunque realmente las personas que normalmente fundamentan su fe sólidamente, creo que es necesario, resaltar esa esperanza que les ayuda a seguir adelante.
Estoy en total desacuerdo que la dentro de la iglesia existan contradicciones respecto al manejo de la misma como opio y no como liberación a causa de las distintas jerarquías e infraestructuras que se han creado dentro de la misma, pero no lo es del todo mala porque siendo un tanto realistas de que manera, si no es por medio de las jerarquías y la organización de esta vamos a poder llevando el poco control que hay sobre esta.
Sabemos de ante mano que somos hombres y que por naturaleza sabemos que no somos perfectos ni todo poderosos, pero que sabemos también como miembros de la iglesia que se podría llegar a un acuerdo mejor, dentro de la misma si no hubiera intereses ni fe cegada de por medio en los dirigentes.

jueves, 19 de mayo de 2011

Ensayo #2 (marzo) Sobre “el construccionismo social” según Thomas Luckmann

Es una teoría sociológica y psicológica del conocimiento, que considera cómo los fenómenos sociales se desarrollan particularmente de contextos sociales. Dentro de pensamiento del construccionismo, una construcción social es un concepto o una práctica que pueden aparecer naturales y obvios a los que la acepten, pero en realidad es una invención o artefacto de una cultura o de una sociedad particular. Las construcciones sociales se entienden generalmente para ser los subproductos (a menudos involuntarios o inconscientes) de opciones humanas incontables algo que leyes resultando de voluntad. Esto no se toma generalmente para implicar un anti radical determinismo, sin embargo. El construccionismo social se opone generalmente al esencialismo, que define fenómenos específicos en lugar de otros términos trans-históricos independientes de las esencias de los seres conscientes que determinan la estructura categórica de la realidad.

Un foco importante del construccionismo social es destapar las maneras en las cuales los individuos y los grupos participan en la creación de su percepción social de la realidad. Implica mirar las maneras como son creados, institucionalizados los fenómenos sociales, y hecho en tradiciones por los seres humanos. La realidad social construida se considera como en curso, proceso dinámico; la realidad es reproducida por la gente que actúa en sus interpretaciones y su conocimiento.
Luckmann sostienen que todo el conocimiento, incluyendo el sentido común, el conocimiento más básico tenido por firme de la realidad diaria, se deriva y es mantenido por las interacciones sociales. Cuando la gente interactúa, comprendiendo que sus opiniones de la realidad están relacionadas, y como ella actúa sobre esta comprensión de su sentido común, la percepción de realidad se refuerza. Puesto que este conocimiento del sentido común es negociado por la gente; caracterizaciones humanas, significado e instituciones sociales se presentan como parte de una realidad objetiva. Es en este sentido que puede ser dicho que la realidad es construida socialmente.
Desde la teoría del conocimiento, la vida cotidiana se muestra como una realidad interpretada por los humanos a partir de cierta coherencia de los significados subjetivos compartidos. Es la vida cotidiana un mundo que se comparte con otros. Un mundo intersubjetivo que no puede existir sin la interacción y comunicación constante con los otros. Razón por la que el conocimiento propio del sentido común, dirán Berger y Luckmann, se presenta como aquel que se comparte con otros en las rutinas normales y auto-evidentes de la vida cotidiana.
Ahora bien, al introducir la variable temporal dentro de estas relaciones intersubjetivas que constituyen el conocimiento de la vida cotidiana, se puede constatar como las estructuras que en un principio no pasaban de ser rutinas compartidas, progresivamente adquieren la forma de secuencias preestablecidas que consiguen imponerse en la biografía de los miembros de la sociedad. Estas secuencia preestablecidas hacen que la realidad social de la vida cotidiana sea tipificada y alcance un carácter anónimo al superar las barreras espacio temporales.
Para ambos autores las tipificaciones conllevan un grado de objetivización significativo de la realidad, lo cual, a su vez, está estrechamente relacionado con la producción humana de signos. En este sentido un signo es considerado como punto de inflexión en la evolución social de la especie humana: el lenguaje. No obstante, “el lenguaje, que aquí podemos definir como un sistema de signos vocales, es el sistema de signos más importante de la sociedad humana”. Siendo además un signo “capaz de trascender por completo la realidad de la vida cotidiana.”. En consecuencia, haciendo un recorrido en la historia de los sistemas simbólicos, resulta que sistemas ligados estrechamente con el lenguaje –es el caso de la religión, la filosofía, el arte y la ciencia– han llegado a constituirse como representaciones simbólicas de enormes proporciones.
Entonces, una vez asumida la plasticidad humana como cualidad inherente, y al iniciar el estudio de los orígenes de la institucionalización. Un punto de partida resulta fundamental tener presente: “Toda actividad está sujeta a la habituación. Todo acto que se repite con frecuencia, crea una pauta que luego puede reproducirse con economía de esfuerzos y que ipso facto es aprehendida como pauta por el que la ejecuta.” Para los seres humanos, la habituación ha significado la gran ventaja psicológica de restringir las opciones. Hace innecesario tener que volver a definir cada situación de nuevo, desde el principio.
De ahí que “la institucionalización aparezca cada vez que se da una tipificación recíproca de acciones habitualizadas por tipos de actores.”. Por eso, al decir que una acción se ha institucionalizado, se está también señalando que la acción social continúa en el tiempo y que, además, ha sido sometida a control social. En definitiva, “un mundo institucional, pues, se experimenta realidad objetiva, tiene una historia que antecede al nacimiento del individuo y no es accesible a su memoria biográfica”. Al objetivizar el medio, la actividad humana es, asimismo, objetivada, resultando que la sociedad queda constituida como un producto humano, mientras que la sociedad es una realidad objetiva y el hombre un producto social. Y aquí el lenguaje vuelve a resulta clave.

1º. Comentario de la entrevista. Sociología de la religión.

Me parece que la entrevista leída en casa es muy oportuna e interesante, porque comienza a mostrándonos cuales son las distintas finalidades y usos que el estudio de la sociología nos puede proporcionar. Creo de ante mano que esta es de gran utilidad por el ámbito en que estamos desenvueltos nosotros como religiosos.
La sociología de la religión tiene como objetivo central comprender los comportamientos que los actores sociales señalan como religiosos e incluso de aquellos comportamientos que funcionan como la religión. Porque es de gran importancia, porque a partir de la sociología, vemos como es que nos hace cambiar la nuestra forma de ver las religiones e incluso la cual profesamos, sobre todo con respecto a las creencias de la sociedad actual que son tan diversas, pero para esto no se necesita del todo una parte critica, la sociología planta que nos tenemos que meter como uno más de los creyentes de cierta imagen o tótem para que podamos comprender el porqué lo hacen y para qué, y cuando te das cuenta de esto claro que se logra ver cómo es que, los que realizan dicha ceremonia, u alguna otra festividad que son demasiado extravagantes sobre todo en México y logramos de esta manera ubicar que lo hacen con una finalidad que variara de acuerdo a la persona.
La humanidad es social por naturaleza. Porque si vemos esta entrevista tiene un punto muy interesante en el cual plantea, que la sociología no depende demasiado de los estudios científicos más bien parte de las creencias que la sociedad va manifestando que es un tanto más realista en este sentido. Me fue de gran importancia este tema de las imágenes que toca en su entrevista porque pareciera que está haciendo una observación muy importante de cómo es que la religión hoy en día ya no es la divinidad del creador, y el misterio de la muerte la vida eterna sino la creencia ahora se basa en cierta imagen o tótem etc…

Pero estamos sumergidos en un mundo tan materialista, que ahora el creer en algo para la sociedad esto les tiene que dar algo, aquí o después de la muerte, más bien me parece que la situación de pluralidad que vivimos hoy en día, se debe demasiado a que esto se ve como en un punto de vista muy teológico es decir solo de aquí para allá, y de allá para acá nada. Entonces podemos decir que el estudio sociológico, nos proporciona herramientas y poder ver dicha religión con un criterio más crítico.

Ensayo 3. La diócesis de Guadalajara. (RENÉE DE LA TORRE)

La iglesia ha pasado por momentos de intensos enfrentamientos contra los “antirreligiosos” un ejemplo concreto fue la lucha contra el gobierno, la cristera. Entonces, haremos una descripción del catolicismo popular en esta ciudad de Guadalajara; vive una transformación profunda, marcada por los cambios internos de la misma Iglesia para adaptarse a los ritmos y cambios del mundo secularizado, que incide en la formación de una diversidad de sub-identidades religiosas al interior de la Iglesia católica, pero a la vez muy ligadas a procesos internos y plurales de promoción de modelos de pastoral inscritos en comunidades a través de las cuales los creyentes viven y significan de manera diferente y contrastante su identidad católica. Algunos laicos se han formado una nueva concepción de lo que es la Iglesia, se han apropiado del enunciatario y hablan de ser y hacer Iglesia y han aprendido a interactuar y relacionarse con la jerarquía a través de relaciones más horizontales, mas no por ello menos conflictivas pues – como en ocasiones vemos – a veces se relacionan a manera de colaboración, pero en muchos casos la actividad de los movimientos laicales construye relaciones tensas y de competencia con la jerarquía por la administración de lo sagrado.
Esta multiplicidad de versiones religiosas se expresa en distintos modos de interpretar la doctrina, distintos niveles de comprometerse con su fe y diferentes vías y sentidos de identificarse y relacionarse con la institución católica, de creer y relacionarse con la trascendencia (Dios y el más allá) y de consagrar los mundos de vida para transformarlos en territorios de misiones.
Por otro lado, dentro de la diócesis se presenta problemas internos, aunque la iglesia siempre trata mantener la unidad por la diversidad de grupos que radican, ya sea carismáticos, no carismáticos, los muy ortodoxos, etc.. , esto explica en gran parte en el alto grado de lealtad que manifiestan los creyentes para con la Iglesia católica.

Ensayo 2. Marx: la teoría de los conflictos (religión)

A pesar de su influencia sobre el tema de sistema total hegeliano, Karl Marx no era religioso y nunca hizo un estudio detallado de la religión. Marx puntos de vista sobre la sociología de la religión fue desde el siglo 19 y teológica autores filosóficos como Ludwig Feuerbach, quien escribió La esencia del cristianismo (1841). Feuerbach (un filosofo visto en clases con el profesor Rommel) sostiene que la gente no entiende la sociedad, por lo que proyectan sus propias normas basadas en la cultura y los valores en entidades separadas, tales como dioses, espíritus, ángeles y demonios. Según Feuerbach, después de los seres humanos dan cuenta de que han proyectado sus propios valores en la religión, que pueden alcanzar estos valores en este mundo en lugar de en el más allá. Marx dijo una vez que la religión es el "opio del pueblo". Él considera la religión como enseñar a la gente a aceptar su destino actual en la vida, no importa lo mal que, al tiempo que aplazó recompensas y felicidad a algunos más allá. La religión, entonces, prohíbe el cambio social mediante la enseñanza de la no resistencia a la opresión, desviando la atención de la gente lejos de las injusticias terrenales, lo que justifica las desigualdades de poder y riqueza para los privilegiados, y haciendo hincapié en recompensas por venir. Aunque la gente suele suponer que Marx veía ningún lugar para la religión, esta suposición no es del todo cierto. Marx sostenía que la religión sirve como santuario de la dureza de la vida cotidiana y la opresión de los poderosos. Sin embargo, predijo que la religión tradicional que un día pasará.
En consecuencia, nuestro país es totalmente religioso, la gente vive profundamente una fe, una forma de vida que le ayuda a encontrar esperanza todos los días. Por mencionar un estado especifico que la ciudad de Guadalajara que tiene muy arraigada su historia, entonces podemos decir que para Marx es una sociedad alienada, principalmente porque hay el clero, que de alguna forma oprime al pueblo, pero por otro lado, es el mismo pueblo que necesita ese contacto con lo divino.

Ensayo 1.Una perspectiva sociológica en el estudio de la religión

La sociología es el estudio de las lógicas internas de la sociedad.1 La religión forma parte de las idealidades, de las representaciones que los seres humanos se hacen de su mundo y de sí mismo.2 Después de haber citado y puesto en claro el significado las dos palabras claves, a continuación haremos un breve recorrido y describiremos los cambios que se van dando durante la historia, principalmente en el fenómeno de la religión.

A lo largo de la historia humana, ha existido una tendencia a cambiar un gran número de entidades espirituales –o dioses– por un número pequeño, a pasar del politeísmo a un solo dios (monoteísmo) y a ningún dios (ateísmo). Estos cambios han ido paralelos a los cambios en la tecnología, de la recolección y la caza a la sociedad agraria, después a la industrial y más tarde a la postindustrial o sociedad de la tecnología de la información.
Mucha gente supone que el que inventó el monoteísmo fue Moisés, que tenía un nombre egipcio y no hebreo, o que los judíos fueron los primeros monoteístas. Pues no. Los monoteístas más antiguos que se conocen fueron los zoroastristas. Esta religión se originó en la antigua Persia, y toma su nombre de su profeta, Zaratustra o Zoroastro, según lo visto con el padre Carlos Mongardi (Misionero Xaveriano), en el libro de “Así habló Zaratustra”
A causa de las posteriores persecuciones religiosas por parte de los musulmanes, muchos de sus seguidores tuvieron que huir, y sus descendientes viven hoy en los alrededores de Bombay (Mumbay). No queman a sus muertos porque ofenderían al espíritu del fuego, y tampoco los entierran en la tierra ni los arrojan al mar por razones similares: los colocan en plataformas o torres para que las aves carroñeras se encarguen de ellos.
Hay evidencias que sugieren que las antiguas sociedades hebreas, antes de Moisés y del monoteísmo, se basaban en la descendencia materna. Para poder optar a convertirse en israelita, tendrá que demostrar que su madre era judía.
De forma similar, parece que las antiguas sociedades celtas de las tierras altas de Escocia e Irlanda se basaban en la descendencia materna antes de la introducción del cristianismo y el feudalismo. Aunque la descendencia materna no es matriarcado, las sociedades matrilineales suelen caracterizarse por el prestigio, poder y riqueza relativamente altos de sus mujeres. Un importante concepto religioso, normalmente asociado con la recolección y la caza, es el animismo.

La creencia (anima) se basa en la idea de que todas las cosas de la naturaleza (montañas, rocas, árboles, ríos, animales...) están poseídas por un ánima o fuerza supernatural viva. En las creencias de los pueblos autóctonos americanos existe la idea de que el mundo se construyó sobre la espalda de una tortuga gigante. La importancia de los animales en sus creencias no puede subestimarse. Los mitos de la creación se refieren a menudo a épocas pasadas, cuando no existía el tiempo, y los grandes espíritus eran los de los animales. Los animales actuales son simples manifestaciones mortales de estos antiguos Dioses Animales gigantes. Los pueblos autóctonos canadienses, a diferencia de las sociedades agrícolas e industriales de Europa, Asia y África, no se consideran en conflicto con la naturaleza, sino en armonía. Esta noción es coherente con las creencias y prácticas de otros pueblos recolectores y cazadores, como los pigmeos y los Koisan. Aunque dependen de la caza para vivir, los cazadores rezan al gran espíritu del animal que van a matar. De vez en cuando, encontramos pruebas de que algunas entidades supernaturales tienen su origen en seres físicos del presente.
1.Houtar, Francois, Sociología de la religión, p. 25
2.Op. Cit. P. 28.

miércoles, 11 de mayo de 2011

“El Talibán americano y la virgen de san Juan de los lagos”

Tradicionalmente la categoría de santuario se le confiere a un lugar puramente tradicional que le es reconocido por la jerarquía eclesiástica, el santuario hace referencia a una imagen central donde la comunidad de los fieles  ha convertido en milagrosa. Para la fe popular las coincidencias las coincidencias no se explican por si solas, forman parte del enmarcado religioso que las reinterpreta como milagros.
La vida esta regida por un ser supremo que se mete entre los requisitos de lo cotidiano y hace milagroso cualquier acontecimiento: un accidente, un cambio de opinión, un incendio, etc. No me parece fumada la historia aunque parece que estoy de acuerdo un poco con las criticas y las preguntas que surgen al no poder entender por que surgen ese tipo de fenómenos, pero hay una cosa que si me queda muy clara, que somos americanos y que formamos parte de una cultura tan enriquecida que muchos aun a estas alturas del partido no encuentran una soluciona a su manojo de preguntas.
Será que no están a la altura, que no saben como nos manejamos los mexicanos. Siento que en gran parte de nuestras culturas se maneja una necesidad que parece permanente, se busca una consolación y esa la encontramos solo en este Dios que tiene la capacidad de ponernos tantas trabas pero que también nos da la oportunidad de experimentar la misericordia e su amor mandándonos a ese tipo de instrumentos para poder tomar un mejor camino y llegar hasta donde esta El. Esta es una historia o un ejemplo de las manifestaciones de fe, ante esto no se puede decir nada y creo que a pesar de lo que parece una incongruencia en la vida de los católicos, en realidad existe algo que no si ellos mismo podrían explicar.

¿libertad para todos? De Roberto Blancarte

La jerarquía religiosa sigue promulgándose a favor de las reformas constitucionales para alcanzar una total libertad religiosa. Se supone que de todas las libertades la religión es una de las más importantes la primera razón es que no todos tenemos en el mundo el mismo concepto de libertad y mucho menos la religiosidad como parte de su relación. La segunda cosa es que todas las libertades tienen límites. La tercera es que la propia intuición católica, por lo menos en México no tiene materia de defensa de libertad. Y por ultimo la sociedad mexicana aun no cuenta con una preparación para posibles restricciones.
Mas allá de la noción de libertad, esta también el detalle de que no puede ser  ilimitada , por otra parte se vive de forma incongruente por el motivo de que se este pidiendo la libertad en cuanto que sus propios integrantes están viviendo en la dinámica de limitar a otros. Se pide la libertad de la religión pero por mucho tiempo se vivió en la dinámica de la negación de la libertad de expresión y eso no se descarta que aun se siga practicando.

Uno de los factores que demanda este articulo es esta relación que se tiene por medio de la oglecia y el estado, en México se esta viviendo de manera sobrellevada la relación entre iglesia estado pareciera que se están soportando unos con otros, ahora la sociedad esta viviendo una transformación y ante esto pareciera que la iglesia no tiene herramientas para salir a su encuentro en concreto el problema del homosexualismo, sin embargo por parte del estado se esta dando pasos agigantados aprobando leyes que mas adelante serán mucho muy difíciles de enfrentar por la falta de cultura y de madures de nuestro país, sin embargo pareciera que las elecciones están a la vuelta de la esquina y no se piensa en las dificultades que se tendrán en un futuro, hoy en día se están propagando una diversidad de enfermedades por medio de los órganos sexuales y eso no se tomo en cuenta desde un principio.
Solo me queda caer en la cuenta de que la comunidad a vivido de una forma tan denigrante que acepta cualquier cosa, como dice el dicho de algo a nada pues algo. Eso es lo que se esta recibiendo de una parte de los dos apoyos mas grandes de los cuales nuestro país depende y pareciera que se esta cayendo en un conformismo que hace que nuestras comunidades cada vez mas se apropien de situaciones que no están al alcance de una solución familiar ya que los proyectos se formaron con intereses personales y no se esta cayendo en la cuenta de que se necesita ver por el que esta a nuestro lado.

“Sobre la definición de los fenómenos” de Durkheim

Se entiende a la sociedad como una realidad espiritual que no puede reducirse a la mera suma de los individuos que la componen. Las leyes que rigen esta realidad espiritual difieren de las que rigen la psiquis del individuo. La tarea del científico social consiste, justamente, en estudiar las representaciones colectivas (derecho, moral, religión, etc.) que la sociedad impone al individuo.
Dios forma parte de nuestra vida y a través  de una diversidad de acontecimientos se va teniendo una maduración la cual va cambiando y ante esto solo sabemos que nos enfrentamos a una inculturación y es esta con la que nacimos, ya que fue inculcada y que nosotros la adoptamos como centralidad en nuestra vida para darle sentido a todo lo que en ella hiciéramos. Y sólo hasta ese momento, puede ocupar el lugar principal de nuestras prioridades como seres humanos.
En toda sociedad se da una solidaridad básica, que varía según sea el tipo de sociedad. En las sociedades primitivas se da una solidaridad que él denomina mecánica, por el lazo de sangre o parentesco. En las sociedades modernas, la solidaridad es orgánica y se funda en la división del trabajo, en la complementación para la obtención de los medios de subsistencia.
Durkheim consideraba a la religión como un componente esencial de la vida social. Por eso afirmaba: «Mientras haya hombre, habrá religión.» Según él, mediante la religión es la propia sociedad la que se diviniza a sí misma.

“El explorador del campo religioso" de Pierre Bourdieu

Pierre Bourdieu Fue uno de los sociólogos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Sus ideas son de gran relevancia tanto en teoría social como en sociología empírica, especialmente en la sociología de la cultura, de la educación y de los estilos de vida. Su teoría destaca por ser un intento de superar la dualidad tradicional en sociología entre las estructuras sociales y el objetivismo ("fisicalismo"), por un lado, frente a la acción social y el subjetivismo (hermeneútica), por otro lado. Para ello se dota de dos conceptos nuevos, el habitus y el campo, así como reinventa uno ya establecido, el capital.

La religión en forma paradojal y en su aportación nos pone en un contexto el cual empieza con sus conceptos mas conocidos como el habitus y este lo define como la generación de prácticas que están limitadas por las condiciones sociales que las soporta, es la forma en que las estructuras sociales se graban en nuestro cuerpo y nuestra mente, y forman las estructuras de nuestra subjetividad (Socialización).
Aparentemente el habitus parece algo innato, aunque se forma de esquemas de percepción y valoración de una estructura social. Hace referencia a aquello que se ha adquirido y se incorpora en el cuerpo de forma duradera. De esta concepción Bourdieu intenta romper con el dualismo existente hasta el momento entre el fisicalismo objetivista sin sujeto y el subjetivismo fenomenológico sin estructura.

“La sociología del dios escondido" de Lucien Goldmann

En función de la síntesis argumental presentada, es importante plantear ahora que Lucien Goldmann, al iniciar su obra se proponía dos finalidades: desarrollar un método positivo en el estudio de las obras filosóficas y literarias, y contribuir a la comprensión de un conjunto preciso y limitado de escritos, que a pesar de las diferencias, le parece emparentados.   Desde lo epistemológico, este trabajo es una etapa en el estudio de un problema: “el conocimiento de los hechos empíricos continuará siendo abstracto y superficial, mientras no se haya concretado por su integración al conjunto, único que permite superar el fenómeno parcial y abstracto para llegar a su esencia concreta, a su significado”.
“En las Ciencias humanas, la separación entre lo esencial y lo accidental solamente puede realizarse por integración de los elementos al conjunto, de las partes al todo. Esta es la razón por la que a pesar de que no sea posible llegar nunca a una totalidad que no sea a su vez elemento o parte, el problema del método en las Ciencias humanas consiste en  trocear  el dato empírico en totalidades relativas suficientemente autónomas para que sirvan de cuadro a un trabajo científico”, este método (el dialéctico), preconiza ir no solamente del texto al individuo sino también de éste a los grupos sociales de los que forma parte.
En este punto se imponen dos aclaraciones, por un lado, - tomando solamente la palabra conciencia (sin su adjetivación)- el hombre trágico tiene conciencia de dos insuficiencias: insuficiencia del hombre, al mismo tiempo rey y esclavo, ángel y bestia, e insuficiencia de un mundo ambiguo, donde tratar de probar sus fuerzas, pero donde no debe emplearlas jamás. Exigencia de síntesis, de unión de los contrarios, esta es la esencia de la conciencia trágica: “el hombre no es ni ángel ni bestia porque su auténtica tarea consiste en realizar el hombre total que integrara a ambos”; la tragedia decía Lukács, es un juego que se realiza para un único espectador: Dios; lo que queda, jamás será certeza sino esperanza.  Por otro lado, tomando la expresión conciencia colectiva, conciencia de grupo -al decir de Goldmann- nos retrotraemos al principio del presente trabajo, y es en función de las “relaciones peligrosas” surgidas entre Annales y Marxismo, que no podemos dejar de analizar un concepto subyacente en la obra de nuestro autor.
La obra capital en esta dirección es la L. Goldmann, El Dios oculto. Al principio, se plantea una misma distancia con respecto a las modalidades tradicionales, biográficas y positivista, de la historia de las ideas. Al igual que en Febvre y en la historia de las mentalidades, se trata ante todo de pensar en la articulación entre los pensamientos y lo social. Extraído de Lukács, el concepto de „visión del mundo‟, como se expusiera anteriormente, es el instrumento que autoriza dicha posición y permite una triple operación: asignar una significación y una posición social definidas a los textos literarios y filosóficos; comprender los parentescos que existen entre obras de forma y naturaleza opuestas; discriminar en el interior de una obra individual los textos „esenciales‟, constituidos como un todo coherente, con el cual debe relacionarse cada obra singular. En Goldmann, el concepto de visión del mundo tiene a su cargo las funciones que pertenecen al utillaje mental de Febvre y al habitus de Panofsky (y Bourdieu).
El Dios Oculto daba una aplicación discutible pero ejemplar de estas proposiciones, al construir los Pensées de Pascal y nueve tragedias de Racine, desde Andrómaca hasta Atalía, como el Corpus que expresa con la mayor coherencia posible  „una visión trágica del mundo‟, identificada con el Jansenismo, y relacionando esta conciencia colectiva a un grupo particular, el de los oficiales de toga desposeídos de su poder, y por lo tanto, de su poder social como consecuencia de la construcción del estado absolutista.

martes, 10 de mayo de 2011

Ensayo n°2. Marzo.

Ensayo n°2. Marzo.
La alienación religiosa.
La religión forma parte del ser humano, pues bien se dice que el hombre es un ser religioso, pero lo interesante es hasta donde llevamos la religión, que hacemos con ella y como vivimos nuestra religión.

Con esto quiero llegar a poner como ejemplo algunos fenómenos que dentro de una institución religiosa se deja ver con fines distintos, es decir con fines económicos, materialistas. Como es la construcción de edificios de culto que son revestidos de bienes para los pobres y que además servirán para aumentar la fe de aquellos que ya han sido manejados por meros discursos retóricos, poster, anuncios publicitarios. Pues bien en un autor del que me quiero vasar, del cual rescato algunas cosas, es Karl Marx, quien dice que la religión hace al hombre ignorante de sí mismo entorpeciendo su relación social y enervándola a lugares fuera de su alcance y fuera de lo que el hombre pueda ver, haciendo que pierda los pies y evite esta realidad finita. Es decir deshumanizar al mismo hombre, dejándolo que se entregue a creencias sin sentido, que lo sigan haciendo sentir miedo de un dios, al que le debe y tiene que pagar, para no ser castigado, para que no tenga mala suerte, o le vaya mal en sus negocios o quehaceres cotidianos

Es evidente que en muchos casos solo lo que se busca es el bien material y no el espiritual,pero no etoy encontra de la religion considerando la religíon en sí, sino que detrás del nombre de religión podemos encontrar otras cosas, que se enmascaran, estan cubiertas y que nos negasmos a ver, quisas por miedo hasta de salir de la ignorancia o por descubrir nuevas cosas que cuestionesn nuestro conocimiento de ella. Y vemos que hoy la religión puede ser como el mismo Marx lo menciona: “No esta peleada contra dioses paganos, sino una lucha contra ídolos terrenos”, poniendo en evidencia aquellos que tratan de venderá el culto o revestirlo de caridad, de buenas obras.

bibliografía:
http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/oe1/mrxoe101.htm

La perspectiva sociológica de Houtart

Desde el puto de vista social es cierto que la religión crea sociedad, dando un sentido que, sin ella, no es aplicable ni unificante. Creo que la religión a tenido a lo largo de su historia una diversidad de dificultades sin embargo a mi parecer a sabido salir al encuentro a pesar de tantas cosas. Por ello, es tan básica la cuestión de re-ligar que existe en cualquier religión, con cada una de las manifestaciones que presenta cada una de ellas a través de sus cultos, pues así, se da sentido a cada integrante de ella.
Ante estos acontecimientos se nos a propuesto una visualización diferente en todos los sentidos se nos a inculcado una religión que es plural y que parece que no excluye sin embargo eso es lo que me anima a dar el paso, el querer saber si en verdad que esta propuesta es la mejor para la humanidad entera o mas bien para mi.
El aspecto religioso se mueve de formas tan diversas en relación con los ámbitos de la sociedad, ya que actor social no solamente es aquel que está en la determinación del poder político de ella, sino que incluye a todos aquellos que, de formas muy específicas, participan de los movimientos que se dan dentro de la estructura religiosa.
Por último pienso que a pesar de las dificultades del autor tanto emocionales como sociales y ante la iglesia a tenido conciencia de dar un paso y este paso es el de salir con el rostro en alto al caer en la cuenta de que su propuesta es buena ya que supo estar tan secano de la sociedad y pudo conocerla de una forma diferente.